Regresa a tu niñez un poco. Por ahí debe haber un recuerdo donde usaste la tiendita de la esquina como pretexto para no hacer la tarea, para encontrarte con tus amigos, para jugar maquinitas, para enterarte de algún chisme, para pedir fiado para un dulce o simplemente para comprarte unas papas y un refresco y disfrutarlos en la banqueta.

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Antes, la tiendita de la esquina era tan cercana y ahora suena tan lejos. Prefieres pagar con tarjeta, entrar a comprar en un lugar más amplio e iluminado, comer en lugares donde no pierdas el estilo, en fin. La vida, la madurez, la sociedad o la práctica te han llevado a otros canales de venta.

Todos poco a poco vamos olvidando a las tienditas. Incluso las marcas abandonan el canal tradicional por el shopper moderno, y aunque mantienen en aquél sus productos y procuran mejorar la experiencia de compra apoyando a los tenderos, hasta hoy ha sido una tarea difícil.

Cada marca presente en el canal hace una fácil estrategia para que sus productos sean los mejor exhibidos, y así, ayudar al tendero a mejorar su negocio. El apoyo consta de mobiliario y renovación de imagen, sin embargo, todos están pensando en lo mismo y al encontrarse en la tienda, compiten por el espacio y el diseño más atractivo, ocasionando un caos visual y momentos incómodos a quienes lo atienden.

Estas estrategias han excluido por completo a los dueños de estos negocios, que son generalmente familias que dedican cuerpo y alma a obtener de él lo que puede mejorar el estilo de vida de generaciones futuras y quienes se ven afectados directamente por la situación, pues dar privilegios a una marca y no a otra, los pone en riesgo de no recibir más apoyo por la menos beneficiada.

En este punto la experiencia de compra se diluye. Un mueble increíble puede terminar siendo un macetero en casa si ocupa demasiado espacio e impide el paso de los shoppers al local. Un sistema de administración del negocio no es puesto en marcha por el miedo a la tecnología. La innovación puede no ser aceptada si esto implica gastos o estar en regla ante el gobierno. Una promoción puede caerse por un mal manejo de inventarios.

El canal tradicional está en manos de muchas personas que hoy en día tienen necesidades como operarios y propietarios. Personas conocidas: nuestros vecinos. Personas que nos conocen tal vez desde pequeños y que saben qué nos gusta y qué no. Son ellos quienes pueden ayudar a las marcas a hacerlo mejor. Son el puente con este shopper que busca la cercanía y una buena plática. Es ahí donde tenemos más insights del comprador que en otros canales porque sus shoppers son leales. Son incluso los que están más abiertos a ayudar. Un ejemplo de este escenario bien aprovechado, es el que incluyo al final de este artículo.

Es hora de hacer equipo para mejorar la experiencia de compra y salir todos beneficiados. Escuchar a las personas que están tras un mostrador y tomar en cuenta el conocimiento del shopper que tiene cada marca en particular: justo la unión de las estrategias de shopper y trade en cualquier canal.

Ya no podemos separar estas herramientas y la tendencia crece a medida que entendemos que una buena publicidad por sí sola no genera ventas y el deseo de una buena experiencia de compra no se hace realidad si no estamos en línea todos los involucrados, llámense las marcas con las que se comparte el espacio, los tenderos y los shoppers. Ir a la tiendita juntos será toda una experiencia.

¡Shopper + Trade es el secreto!

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