Elegir el jersey ideal para la ocasión, ponerse de acuerdo con los amigos para quedar a cierta hora en cierto lugar y llegar juntos, comprar los boletos que escasean para todos quedar sentados codo a codo, empezar en redes sociales a proclamarse ganadores antes de tiempo, llegar antes de que inicie el partido y empezar a vivir el momento. Para los aficionados del futbol, asistir a un juego es todo un ritual.

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Huele a marketing

Cientos, miles de personas cantando las porras de su equipo al unísono. El estadio tiembla. El olor a cerveza (por lo menos en México) te hace sentir ahí. El sonido de una patada al balón mientras todos guardan silencio y compartir con cientos de personas que ni conoces, la misma opinión sobre un árbitro y una jugada: todos tristes o todos contentos por exactamente lo mismo.

Cada “jugador 12” es mejor director técnico que el que está en turno. O en su caso hasta mejor jugador. “Pásala a la izquierda, está solo”. “¡Metan a fulano!”, “¡Penaaaal, márcalo, fue falta!”. “¡Tira, tiiiraaaa!”.

Algunos llevan esta pasión hasta los videojuegos: un momento de relajación, olvidándose de la rutina diaria para convertirse en Messi, jugar con Cristiano Ronaldo, vencer al Real Madrid con el jersey de los Tigres y mostrarle a sus amigos que en efecto, equivocó su carrera y debió ser jugador profesional de futbol.

Cada quien vive su pasión como más le gusta y con quien mejor le plazca.

Definitivamente no sería lo mismo si lo viviéramos solos. Se trata de ser parte de una comunidad. Un claro ejemplo es el incremento de la asistencia de mujeres a los estadios, que hoy por hoy representa casi la mitad de la ocupación. ¡Las mujeres! Shoppers por excelencia.

La pasión por el futbol vende boletos de los partidos, jerseys, videojuegos y consolas, refrescos, cervezas, televisión de paga, carne para asar, televisores, tarjetas de crédito, maquillaje, bolsas, perfumes, vestidos, boletos de avión, de autobús y hasta colchones.

Y ésta es sólo una de las miles de pasiones que puede tener un consumidor. El shopper marketing en los deportes no es diferente al que aplicamos para crear o modificar comportamientos de compra para una lata de verduras.

El chiste es encontrar insights que muevan a las personas a tener una experiencia tan satisfactoria que quieran volverla a repetir. Algo que puedan sentir y hacerlo suyo.

La fórmula es entender la pasión de los shoppers y darle forma de activación, material en punto de venta, comunicación en medios, eventos, solución de operación o estrategia de RH. Al final del artículo, puedes ver un gran ejemplo de cómo lo hace la marca de cervezas Corona.

Una pasión que se comprende y se comparte, genera ganancias para todos. Cualquier industria con cualquier producto o servicio puede hacer uso del shopper marketing para conseguir ventas. No hay producto aburrido, ni servicio común, el shopper marketing es para todos. Quien siente la pasión, la grita y la contagia.

¿Cuál es tu pasión? Salgamos juntos a gritarla.

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