¡El marketing es como la vida misma! Después de una amena charla con un amigo hablamos de tan fascinante historia ya de hace años; un ejecutivo de una grande firma que se enfrenta a sí mismo, luego de reflexionar sobre su trabajo y la forma en cómo manejaba a sus clientes.

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Pareciera que los negocios ahora se han convertido en transacciones electrónicas sin identificación personal y sin un “alma” dentro de éstas. Vemos cómo grandes ejecutivos en su constante búsqueda por llegar al “número”, pierden la esencia de un buen manejo de clientes y el espíritu de servicio en todo momento.

La frialdad de la compañía y sus objetivos alejó a Jerry Maguire del lado humano de sus clientes, hoy en día también lo vemos en el abuso de la tecnología donde los mensajes nos hacen distantes con la finalidad de resolver y no construir, perdiendo el “human touch” que es primordial para atender a un cliente.

¿Y de todo esto qué podemos reflexionar?, vale la pena hacer una introspección si estamos haciendo nuestro trabajo al puro estilo Jerry Maguire. Aquí enlisto algunos hábitos a destacar en el filme que no deberíamos perder en nuestro día a día:

Tu cliente es primero, como hábito al empezar la semana, al empezar el día, llámale por teléfono, platiquen 5 minutos sobre los pendientes, lo que se tiene en la agenda esa semana. Se breve y conciso, no es una junta de status, es solo hacerlo sentir que estas pensando en sus proyectos de la semana.

Su vida es importante, es un ser humano como tú, al entablar una conversación preguntando sobre su vida, hará que la charla posterior sea empática, a todos nos gusta saber que se interesan por nosotros aún de manera superficial.

Busquen un objetivo juntos, si bien el cliente trae un brief debajo del brazo en las mayores veces que lo ves; vale la pena buscar un objetivo general juntos, a mediano y largo plazo, en el cual ambos sientan que trabajan juntos para lograrlo, eso te dará un espacio diferente y te hará su consultor de cabecera.

Habla constantemente, estamos acostumbrados a mandar mensajes todo el tiempo, lo cual nos hace nuestras conversaciones frías y distantes, recuerda a todos nos gusta que nos escuchen, nos gusta sentirnos especiales y que somos importantes para los demás.

Comparte las caídas y los triunfos, si tu cliente mira las dos caras de la moneda, si ves que reconoces que te equivocaste y también ve que acertaste, tendrá un panorama diferente de ti. Mucho más auténtico y sólido, serás parte de su equipo y en el cual debe confiar. Construirás un dialogo constante donde ambos se enriquecerán y de nuevo buscarán un bien común.

Discute y rían mucho, este es otro motivo para ser parte de un equipo o de una familia. Hace tiempo un cliente me comentó: “podemos pelearnos y reírnos, al final es como si fueras parte de la familia, o ¿nunca te has peleado con tu hermano?, ¿aún así lo quieres no? ¡Es tu familia!

Sorpréndelo, piensa que dentro de sus objetivos, habrán puntos que para él parecieran superficiales, y por ende no te lo solicita. Para eso estas tu, para ver donde el no ve o su atención es distante, eres parte de un equipo que ayudará a cubrir todo lo que él quiere lograr, que mejor que tu para apoyarlo.

Siempre habrá un nuevo día. Finalmente, piensa que cada jornada tiene un principio y un fin, despierta como si tuvieras una nueva oportunidad para ganarte un nuevo negocio, así ve a tu cliente, con esas ganas de poder llevarte a tu escritorio un nuevo contrato. Eso fortalecerá enormemente tu relación.

Posiblemente habrá mas mensajes dentro de la película, pero el demostrar lo importante que pueden ser las relaciones personales nos hará reflexionar en donde estamos parados.

En conclusión, recuerda que la monotonía es el mal de cualquier relación, y en cualquier nivel que lo quieras ver. Si al final de todo, tienes lejos a tus clientes, le das la oportunidad de que otros ejecutivos tengan espacio para platicar con ellos y lograr una mayor empatía que la tuya.

Nunca olvides que no hay cliente pequeño, y no hay proyecto superficial que no puede ayudarte a brillar como nunca, Jerry lo tuvo enfrente y no lo dejó ir.

Es muy posible que tengas un brief en tu escritorio ahora mismo, retómalo, y visualízalo como el proyecto que te hará brillar como nunca, vive el éxito y triunfo como siempre lo has pensado, ¿que necesitas? Eso ya lo sabes.

Al final de todo así se construye una imagen. Y tú, ¿cómo construyes tu imagen?

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