Llevamos más de 5 meses de pandemia, muchos días encerrados, preocupados por diversas cosas que al mundo en general y a nosotros mismos nos atañe. Aunado a eso, seguimos escuchando que como sociedad “no hemos aprendido a cuidarnos” y eso nos obligará a extender aún más dicho confinamiento y extender nuestras medidas sanitarias.

Esto, nuestros problemas personales, la falta del “contacto Humano” o exceso de contacto familiar con los que pasamos el confinamiento, esto hace estresar nos más y finalmente nuestro trabajo se mezclan en un coctel de terror que pareciera interminable y sin poder avanzar.

Últimamente en diversas conversaciones he escuchado a varios interlocutores que hablan de que el tiempo y espacio dejó de tener fronteras, en donde todos los días y en todo momento es bueno para trabajar, tener juntas y desarrollar conversaciones laborales que ayuden a mitigar un poco el nerviosismo de “seguir avanzando”. Esto no es malo desde el punto de vista de querer cuidar su trabajo, o simplemente, buscar ser mejores, lo complicado en todo esto, es que se están rompiendo líneas y comportamientos para llegar a esto momentos y reitero, no de una forma óptima. Límites que ya se tenían establecidos por los contratos laborales o simplemente poder salir de tu oficina y entrar a otro entorno.

Y sobre todo, el humor en general no es bueno ni alimenta nuestro ser creativo que nos ayude a avanzar más rápido y mucho más eficientemente. Ante una nueva normalidad con un futuro incierto, ¿Cómo recuperar energía y seguir avanzando?

Por lo cual es importante darte una pausa, y revisar cómo estás y en dónde estás parado y sobre todo, hacia donde quieres avanzar. Aquí te enlisto algunos puntos que debes considerar en tu pausa para ajustar y seguir avanzando.

  1. ¿Que no está funcionando en tu día a día y por qué?
  2. ¿Qué no has hecho todavía en tu vida cotidiana?
  3. Reconoce los fracasos como algo que aprender y ajustar
  4. Define proyectos y crea nuevos, con tiempos estimados, no todo es para hoy, ni todas las horas son ideales para hacerlos.
  5. No te enganches en discusiones o eventos que no te nutren y detienen tu crecimiento
  6. ¿Has mejorado tus relaciones personales y de trabajo? ¿Por qué?
  7. ¿Olvidaste el optimismo y el “cómo si”?
  8. Haz algo por los demás, por más pequeño que esto fuera.
  9. Define un espacio diario para ti, solamente para ti, tu elijes que hacer.

Desde hace tiempo se habla mucho de “escribir o leer un libro” y otras actividades sin embargo esto es solo una sugerencia, lo que si es importante, es definir nuestra cotidianeidad con procesos y horarios específicos para poder ajustarnos a un estilo de vida diferente al conocido.

Y no nos dejemos llevar por la histeria colectiva que si bien, en general se torna pasivo-agresivo, se vuelven gotas de agua que van llenando un recipiente a punto de derramarse y tornarse en cólera.

Sabemos que esta pandemia nos ha hecho diferentes, pero depende de nosotros no dejarnos llevar y terminar en un futuro desconocido, o tomamos lo bueno y lo malo de esta, y la usamos para nuestro beneficio.

Se vale tomar un tiempo para nosotros y revisar como en “corte de caja” qué hemos hecho bien, qué nos gustaría ajustar y qué definitivamente no debemos hacer mas.

Respira profundo y vuelve a empezar, es decir, nada está perdido y seguro sin que te des cuenta, has aprendido mucho. Los errores y la incertidumbre nos hacen más fuertes y sobre todo más consientes de en donde estamos, lo importante es saber hacia donde queremos ir y como queremos vernos en un futuro cercano y lejano. Si lo piensas positivamente los cambios crean necesidades nuevas y nos hacen crecer como personas y por ende como profesionales.

No pierdas la fe en ti, y contagia a todos los que están alrededor tuyo, es la mejor forma de cambiar las cosas. De esta manera, es como los líderes contagian y cambian pensamientos, deseos e ideales de todos los demás.

Y tú, ¿cómo construyes tu imagen?

SUSCRÍBETE A LA REVISTA IMPRESA A UN PRECIO ESPECIAL