Marketing político y BTL rumbo al 2018: ¿qué es el marketing político emocional?

Este tipo de marketing ayuda a que los candidatos estén más favorables hacia ciertas ideologías o candidatos.

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Al momento de buscar ganar una elección, sea federal o sea local, tanto estrategas como políticos no sólo utilizan una o dos estrategias al momento de buscar posicionarse entre las preferencias electorado, sino que hacen uso de un gran espectro de técnicas y herramientas para conseguir sus objetivos. Uno de los canales a los que han recurrido muchos candidatos es el marketing político emocional. ¿En qué consiste? ¿Por qué ha sido particularmente concurrido a últimas? Sobre este tema te platicamos en las siguientes líneas.

El marketing político emocional puede definirse como la serie de estrategias y técnicas de comunicación, cuya finalidad es la de interpelar a las emociones de los votantes para que adherirlos a una ideología determinada o al concepto de candidato para que voten por él, de acuerdo con datos de Forbes México.

El marketing político emocional se basa en la idea de que las personas toman decisiones (se registran, votan o compran), no por una necesidad tal cual, sino por las emociones que sienten en un momento determinado, así como los sentimientos que se generan hacia algo en particular (en este caso, hacia un candidato en especial), de acuerdo con información de Carolina Vallejo Rendón, de la Pontificia Universidad Javeriana, en su texto Emociones en el Marketing Político.

Muchos estrategas y candidatos buscan apelar a las emociones del electorado, puesto que la mayoría de las decisiones que elijen son seleccionadas de modo inconsciente. De hecho, de las elecciones que realizamos, el 95% son inconscientes, de acuerdo con información de El colombiano. Al apelar a lado emocional, se persuade a la parte no consciente del votante.

El marketing político emocional tiene como tarea conocer bien al electorado: cuáles son sus intereses, sus preocupaciones, sus miedos. Una vez teniendo esta radiografía, es posible generar estrategias en los mítines y en la generación de materiales promocionales para que los votantes se muestren mucho más abiertos y favorables hacia un candidato.

Cabe destacar que el uso de las emociones en la promoción política no es nueva. Como bien se aprecia en la Retórica de Aristóteles, se menciona la utilización puntual de los sentimientos para persuadir al público.

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