El universo godín y sus tribus urbanas

Identificar a las tribus urbanas dentro de los agentes de una empresa es relativamente fácil, como comenta Paco Santamaría.

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—La vida aquí en la oficina es como Game of  Thrones y tú eres Tyrion Lannister, el enano listo.—Me dijo mi director de operaciones con una sonrisa inteligente. 

—Nunca pensé que me pensaras tan astuto. —Le contesté con la misma sonrisa aunque no pude parar de reír después.

Al día siguiente pensé muchas cosas de aquella tarde, ¿Cómo aplican las tribus urbanas en la oficina y en el mundo godín? Están más presentes que nunca. Si partimos que las tribus urbanas son sub culturas que cumplen la función social de consolidar el sentido de pertenencia y la construcción de la identidad de los humanos. También que suman para que sólo en las grandes ciudades nos dejemos de sentir anónimos y solos entre tanta gente. Por cada metro de densidad de población en las grandes ciudades, se incrementa proporcionalmente la soledad acompañada y el hambre por no sentirnos solos entre tantos otros que también están solos. Por lo mismo, la sociedad es un organismo vivo que se enferma como cualquier cuerpo humano. A veces le dan dolores de cabeza, de estómago, cáncer o su mente no funciona bien. Hoy en 2019, la sociedad y la antropología social tienen varios síntomas de enfermedades mentales. Yo detecto algunas principales como: La desesperanza, el vacío y la adaptación a la etapa de transición de la modernidad, la posmodernidad y la posteridad -nueva era cuando todo es verdad y nada es verdad- que llegó para quedarse un rato. Todos esto es una mezcla poderosa que impacta en materia de consumo, cultura, tecnología, trabajo y negocios. Es inevitable y quien crea que esto no influye en los ambientes familiares y laborales va a quedar muerto por no saber adaptarse. Porque recordemos que Darwin dijo: “Sobreviven aquellas especies que son capaces de adaptarse a los cambios, no necesariamente las más fuertes o los más inteligentes.” ¿Tú te crees inteligente, fuerte o eres adaptable? Esta respuesta sólo se puede responder con acción, hechos y no de forma teórica. 

—¿Cómo vas en tu nueva chamba?—Le mando un mensaje por WhatsApp cuando estaba esperando mi turno en la fila del banco a mi antiguo director de Recurso humanos hace ya más de quince años. 

—Estoy en un proceso nuevo ya y de hecho les voy a echar a mi abogado…ya no trabajo ahí.—Me responde como nunca de rápido en el nuevo chat. 

—¿Pero qué te pasó? Te vi nervioso, por eso te busqué, ¿Qué no te hallaste ahí?—Pregunto sin disimular lo chismoso. 

—Pues este muchacho tiene un emporio gastronómico pero no hubo química entre mi capacitación, la curva de aprendizaje y que es una empresa familiar. Porque todos sus familiares se sienten dueños. —Me responde entre nervioso y enojado por un audio chat. 

Mi ex jefe, Luis, director de recursos humanos de toda la vida, llevaba ya tiempo desempleado y encontró una oportunidad en una empresa emergente y muy exitosa de restaurantes. Que factura en cada uno de sus restaurantes, en promedio, ocho millones de pesos al mas. Ya son treinta unidades y para 2020 tienen la meta de crecer al doble. Mi ex jefe y amigo apenas duró un mes en esta nueva aventura profesional. 

Cuando lo vi para comer en su primer día del nuevo trabajo me dijo en la sopa:

—Soy director de recursos humanos de un grupo gastronómico que tiene más de 2000 empleados y no tengo ni oficina…no hay secretarias de nadie…no hay orden.—

El choque cultural fue enorme. Para un director muy institucional, trabajar en una empresa de un fundador con 43 años y que ha explotado en menos de 5 años con facturaciones impresionantes fue un encontronazo con el nombre de desastre. 

Lo que le pasó a mi ex jefe está pasando en muchas oficinas del país y del mundo. Las organizaciones y empresas son un organismo de la sociedad que está viva. Muchos se están logrando integrar en los movimientos de trabajo, pero otros no encuentran su camino porque son de una tribu urbana diferentes. Y esto no implica que no sean capaces o inteligentes, simplemente que su adaptación es más lenta que otros por su programación generacional, de experiencia, de cultura o tecnología. Muchas tribus urbanas allá fuera están peleando por el poder dentro de las oficinas y no todos son godínez. Son de todas las tribus. Y como en Game of Thrones, viven, mueren, sobreviven, asesinan o son asesinados en lo profesional por la lucha única del poder. Unos morimos, otros matamos y todos siempre estamos en busca del poder. Como hambrientos de sangre. Al final, en las oficinas, muchas de las acciones son por empodererse y el reconocimiento que es para consolidar la autoestima e identidad de los miembros de cada equipo. No somos malos, no somos buenos, somos humanos y así es nuestra naturaleza. 

Identificar a las tribus urbanas dentro de los agentes de una empresa es relativamente fácil. Un animal solo y enfermo tiene mucha probabilidad de no sobrevivir, necesita vivir en grupo para ser más fuerte y poderoso como un solo organismo. Esto desde los tiempos más oscuros y primitivos de nuestra humanidad. Es lo mismo en los equipos de trabajo. Las tribus urbanas se agrupan, tienen intereses, códigos de comunicación asimilables que empatan. Por ello mismo, deambulan juntos en las oficinas com para sobrevivir. Y aclaro. Si somos asalariados, somos godínez, pero dentro de este ámbito de tribu existen sub tribus que tienen química o no para trabajar y sumar o destruir una organización o marca. Así de fácil, si ignoras a las tribus de tu empresa, te quitarán el poder, a tus clientes y destruirán tu empresa. Si sumas con estas tribus tendrás diferentes ejércitos para tu lucha. El dialogo suma un código de comunicación para cada tribu, en su tono y lenguaje. Lo que se comunica suma, el silencio mata a todos. 

La próxima vez que asistas a una reunión de trabajo con todos, te invito a que imagines por un momento, ¿Quién de aquí es una lobuki, un mirrey, un wannabe, un frester, un chaka o un sugar baby? La identidad y el sentido de pertenencia son poderosos, tan poderosos que construyen movimientos y fuerzas de trabajo invencibles. Que construyen o destruyen sueños todos los días. 

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Estudió comunicación en la Universidad Iberoamericana. Es maestro en Producción Audiovisual por la Universidad Complutense de Madrid. Docente en la universidad Centro, universidad dedicada a la profesionalización de la creatividad y la mercadotecnia, donde imparte la materia de Administración de Comunidades Digitales. También ha dado clases de Comunicación, Mercadotecnia y Publicidad en la Universidad de la Comunicación, en la Anáhuac de Puebla, en La Salle, en la Universidad de las Américas de Puebla y en la UDLA de la Ciudad de México. Es un fiel aliado estratégico y operativo en la comunicación y mercadotecnia de las personas y las marcas. Fundó -y dirige- agencias de marketing de nicho y Relaciones Públicas como InTrend, The Next Marketing, InTrend Sibarita y Party Animal. Escribió los libros Las Nuevas Tribus Urbanas y Yo digital, ambos editados por editorial Kätedra. Consultor y conferencista especializado en estrategias de comunicación, relaciones públicas y mercadotecnia. Consejero editorial del periódico REFORMA. Ha diseñado y producido eventos para El Palacio de Hierro, Mastercard, Don Julio -Diageo-, Kantar Worldpanel, Kantar TNS, Kantar Millward Brown, Expo China México, BLN (Bodegas La Negrita, DSM (Alimentación y salud) y La Europea, entre otras. Miembro de diferentes consejos consultivos editoriales y empresariales. Inquieto, disruptivo y apasionado. He sido de todo. Sin miedo a siempre volver a empezar.