Si lo analizamos fríamente, los sacerdotes (o ministros religiosos en general), los psicólogos y los mercadólogos tenemos un objetivo común: llenar vacíos.

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Los sacerdotes lo hacen en el ámbito espiritual, satisfaciendo esas necesidades que sólo la fe y la creencia en Dios pueden nutrir. Los psicólogos además tocan el terreno social y relacional, enfocándose en solucionar esas carencias afectivas o sentimentales. Y finalmente, quienes nos dedicamos a la Mercadotecnia, en satisfacer necesidades materiales, empleando para ello productos o servicios, y además crear nuevas necesidades en este mágico y fascinante mundo del capitalismo.

Permítanme explicarlo de mejor manera. Compramos un café en Starbucks por el gran aroma que tiene la marca, no del café. No es el mejor café que podemos encontrar, pero qué importa, la mayor parte de la gente no ha probado el mejor café para tener un buen punto de referencia, pero si ha probado sin duda algún mal café y adquiere también el valor social que pude tener la marca en la mano.

Pensemos ahora en el iPad, no era una necesidad hasta que se creó. Pero hoy en día es una necesidad. Quizá no el aparato en si, sino sus Apps, motivo por el cual otras tabletas no han tenido el mismo éxito.

Otro ejemplo es la “ropa de marca” (lo pongo entre comillas porque en realidad toda la ropa tiene una marca y el término se me hace aberrante). Quizá es el ejemplo más claro. Todos tenemos la necesidad de usar una playera por ejemplo, pero hay quienes tienen el apremio de llenar un vacío usando la playera con el logotipo bordado o estampado en “grandote” al frente. Un vacío que se satisface al identificarse con la marca o logrando una aceptación en un círculo social que la adopta fácilmente.

¿A qué viene todo esto? A la necesidad de partir de precisamente ese punto para cualquier estrategia. Nuestros servicios se fundamentan en la solución de esas necesidades, los vacíos que no han logrado satisfacer otras marcas, e incluso que no se han creado.

Pero al igual que como sucede con las religiones o en la psicología, nuestras soluciones deberán estar muy bien fundamentadas, ya que antes de creer en algo, ya sea tener fe, tomar acciones o adquirir un bien, requerimos estar seguros de nuestra decisión y el efecto que causará en nuestra mente: ya sea en el ámbito espiritual, mental o material (la Mercadotecnia por lo general satisface los dos últimos).

Por ello, como sucede con la Religión y la Psicología, deberá haber siempre tres pilares para llenar cualquier vacío en la mente humana:

1) Un concepto.
2) Una razón para creer
3) Una promesa

Los mercadólogos comunicamos las tres, pero la gente nos comprará por la tercera. Aunque paradójicamente, no puede existir esa Promesa sin antes tener construidos los dos puntos anteriores.

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