Por: Tábata Desentis

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Fí­jense en lo que me pusieron a hacer esta semana. De plano a pararme en una esquina con un cartel que invita a la gente a ir al gym.

Pensé dentro de mí­: ¿Tábata, por qué te ponen aquí­, a estar paradita en una esquina como no sé que, mientras la marca es para hacer ejercicio? ¿No serí­a congruente que en vez de gastar un dineral rentando buses en la calle de Masaryk en Polanco, usando motores y contaminando, lo más adecuado sea promover a la marca haciendo deporte?

Sí­, a esto que padecí­ hoy le llamo ceguera de taller. Les cuento a qué me refiero.

No lo conozco porque sólo trabajo como edecán en esta campaña, pero seguro la agencia de Sports World está buscando colocar una buena iniciativa con la marca y esto es todo. No les propone cosas nuevas, ni de sentido común y que le inyecten congruencia a la marca. Ven sólo números, cumplir resultados y objetivos, olvidándose de algo que tiene mucho sentido común: si vendemos ejercicio, tenemos que predicar con el ejemplo.

Pues no, nos pusieron en una esquina, al rayo del sol con un cartelito y contaminaron por horas Polanco con unos camiones que gritaban la marca. Por ahí­ un gurú de marketing con el que salí­ en agosto me dijo algo muy interesante: ahora estamos en la era del cliente, lo que sigue en la mercadotecnia de producto es que las marcas sean congruentes con lo que dicen. Entonces digo yo: ¿No serí­a más inteligente que una marca de gimnasios se anuncie predicando con el ejemplo? Es decir, promoviendo una carrera, invitar a la gente a que se ponga a hacer ejercicio, en lugar de estar aplatanados viendo TV, y así­ prácticamente mi campaña serí­a: No te digo que hagas ejercicio, hazlo ya, hazlo conmigo.

Bueno ya me voy porque tengo un date con un creativo de una agencia, vamos al Broka en la Roma. Me gustan los tipitos con lentes de pasta. Besitos.

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