Cuando un país presenta debilidad económica, uno de los espacios en los que inmediatamente se refleja es en los ingresos que perciben los hogares. Dicho de otra manera, cuando el desempeño económico de un país no es el óptimo, las personas no ganan lo suficiente, por lo que una menor cantidad de dinero llega a su casa. Sin embargo, en función de las circunstancias particulares de cada país, esto afectará en mayor o menor grado a ciertos estratos. Por ejemplo, para el periodo que va de 2016 a 2018 en México, las familias más acaudaladas presentaron una baja en sus ingresos, de acuerdo con datos de Forbes México.

Las familias más acaudaladas del país, que representan el 10 por ciento de los hogares mexicanos, presentaron una caída en los ingresos que reportaban, al pasar de los 62,609 pesos a los 55,584 pesos, en promedio, del 2016 al 2018.

Esta caída en los ingresos de los hogares más acaudalados que se puede traducir en una pérdida del 11.2 por ciento, es la más pronunciada en todos los sectores de la sociedad mexicana. En contraste, se puede mencionar que las familias con menores ingresos avanzaron un 0.32 por ciento para el periodo mencionado, al pasar de los 3,027 pesos a los 3,037 pesos.

Del total de los ingresos que reciben los hogares más acaudalados del país, el 64 por ciento de ellos proviene de salarios y sueldos de sus integrantes, en tanto que el 13 por ciento viene de trasferencias y el 12 por ciento de la renta de alguna propiedad.

No obstante, ¿qué representa esta información? De acuerdo con Forbes México, la brecha de ingresos entre el primer tipo de hogares mencionado y el segundo se ha acortado. Mientras que para el 2016 lo que percibía una familia acaudalada era 20.6 veces mayor a lo que tenía una de las que percibe menos, para el 2018 esta diferencia se acortó hasta llegar a los 18.3 puntos.

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