Los pequeños detalles, esas diminutas variables que pueden arruinar o ensalzar tu estrategia de marketing. Están en la mente de los genios y los mejores en su ramo, pero resultan casi imperceptibles para los vulgares imitadores.

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Hablando de una estrategia de marketing, y principalmente en ciertas de sus disciplinas, como es el Content Marketing, la creación, planeación y cuidado de los detalles es una laboriosa tarea que definitivamente hace la diferencia. En el campo del BTL por ejemplo, desmarca aquellas acciones que no sólo se fundamentan en una metódica planeación creativa, sino que además hacen gala de una pulcra y cuidada ejecución.

Lo vemos muy claramente en el buen cine, donde cada pieza: la escenografía, la ambientación, el audio, la actuación, la dirección, los emplazamientos de cámara, y todo recurso empleado, es crucial para que la historia logre su objetivo y sea excelsa, o simplemente, una cinta más del montón. Lo vimos en Birdman por ejemplo, cada aspecto jugaba un papel para meternos en la historia, crear un estado de ánimo específico y engancharnos en la trama.

Lo mismo sucede con una buena estrategia de BTL. No se trata de disfrazar a un animador de payaso y ponerlo a repartir flyers, o implementar una acción con un par de edecanes con prendas ajustadas y dos bocinas de mala calidad y el volumen a tope. O simplemente, hacer un flashmob para tratar de ser “originales”, pero sin que éste, sea justificado por el contenido de nuestra comunicación.

Un detalle es capaz de arruinarlo todo. Sobresale, ensucia, es esa mancha en el vestido blanco y reluciente. Es también el gran diferenciador entre quien hace una acción atractiva y quien crea una experiencia única. Al igual que como sucede en las películas, y en cualquier ámbito de nuestra vida, los detalles son esenciales para el éxito o fracaso de lo que emprendamos. Incluyamos entonces en nuestro proceso creativo y de producción una sesión de “creación de detalles”, y después no olvidemos añadir una etapa de “revisión de ellos”.

En una empresa de servicios como la hotelería por ejemplo, hay los típicos detalles como la carta de bienvenida en la habitación, los chocolatitos en la almohada o las cremas y burbujas para baño de cortesía. Pero cuando esos detalles ya están presentes en muchas cadenas hoteleras, aún hay un sinfín de oportunidades para dejar huella. Como los servicios de un asesor turístico (claro, sin costo extra para el huésped) que nos sugiriera los mejores sitios turísticos de acuerdo a nuestros gustos e intereses, con provechosos descuentos y un sustancial ahorro en nuestro presupuesto. Un detalle que indiscutiblemente enriquecería nuestro viaje y mejoraría sustancialmente nuestra estancia. Esto por citar, claro está…sólo un ejemplo.

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