Virgin Group se ha caracterizado por ser una compañía que constantemente está inventando nuevos productos y servicios; también por detectar brechas en los mercados y terminar sacudiendo la industria en la que incursiona.

Sin embargo, muchas veces se llega creer que es importante contar con un gran capital para lanzar un negocio. Pero, Richard Branson, la mente maestra detrás de Virgin, nos ha mostrado que efectivamente las inyecciones de efectivo pueden ser muy buenas, no obstante, esas inyecciones no convertirán mágicamente una mala idea en una buena idea.

Cabe señalar que su compañía Virgin, la cual hoy día está formada con más de 300 empresas, inició con poco dinero. De hecho, su primer empresa consistió en la venta de discos de música, utilizando su propio automóvil como Punto de Venta, tiempo después continuó vendiendo los discos a través de pedidos por correo postal.

Como dato curioso, reportes señalan que los discos se vendían con descuento en tiendas llamadas High Street Outlets del retailer británico WHSmith plc, también conocido como WHS o Smith’s, tienda especializada en en productos de entretenimiento ubicado en estaciones de ferrocarriles, aeropuertos, puertos, hospitales y estaciones de servicio en autopistas.

Además, los discos tenían el sello Virgin, debido a que los discos que se vendían estaban en mal estado a causa del uso, al contrario de otras tiendas.

Poco tiempo después, Richard Branson lanzó Virgin Records, una tienda de discos en Oxford Street, Londres; a partir de aquí se desprendieron grandes historias de negocios, lecciones de vida y, sobre todo, lecciones del uso efectivo de las técnicas Below The Line.

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