Y en tiempos de crisis, unos lloran y otros venden paƱuelos

Maria-Elena-Betancourt-columnista-InformaBTL-500x486
Pongamos de ejemplo la cuarentena, aquĆ­ no la podemos hacer como en otros paĆ­ses, de inicio, las necesidades son demasiadas como para que la gente deje de trabajar.

Albert Einstein hablaba de las crisis mejor que nadie, las explicaba de una forma hermosa, decĆ­a que: ā€œla crisis es la mejor bendición que puede sucederle a una persona y a los paĆ­ses, porque las crisis traen progresosā€, no podemos negĆ”rselo, lo hemos visto suceder tantas veces, incluso de manera personal lo hemos vivido, nos hemos levantado de tanta tragedia y seguimos de pie, caminando, otros incluso corriendo de nuevo. Sin embargo, el miedo a lo desconocido nos envuelve, y aunque el miedo es sólo un pensamiento de un futuro que aĆŗn existe, a muchos nos detiene, porque antes de que venga la maƱana luminosa, estĆ” la noche oscura que no nos permite ver hacĆ­a donde vamos.

Vienen tiempos difíciles, no es sorpresa para nadie. La situación que ha traído el COVID-19 al mundo, lo va a transformar completamente. La economía se ha detenido, los proyectos que teníamos se han caído, unos parece que no se levantarÔn, se han perdido millones de dólares, se han desaparecido trillones de ilusiones. La realidad es que habrÔ enormes pérdidas, un número inimaginable de muertes, pequeñas empresas con números en rojo, negocios en quiebra, familias destruidas económica y emocionalmente. La pandemia ha puesto a la economía global en pausa, hemos presenciado millones de despidos, millones de sueldos recortados a la mitad para evitar mÔs de éstos, miles de inversionistas internacionales abandonando a los mercados emergentes, monedas devaluadas, en fin, todo un caos.

En México serÔ mÔs complicado que en otros países, seguramente el problema va durar mÔs aquí. China levantó la cuarentena en 2 meses y medio y salió de la penuria. Pero China no tiene a los 52.4 millones de pobres y los 9.3 millones de pobres extremos que tiene México (CONEVAL, 2018), un país donde la mitad de la población vive en una situación tan vulnerable económicamente, donde hay un regazo educativo importante, sin acceso a las servicios de salud, o seguridad social, donde la calidad de vivienda y alimentación son menos que bÔsicas. ¿Qué tanto podemos ser resilientes ante una crisis como esta cuando la adaptación es opción sólo para unos cuantos? No se trata de la incompetencia en la crisis, ni de dejar la pereza atrÔs para encontrar salidas y soluciones como mencionaba Einstein, se trata del poder adquisitivo para poder luchar contra el problema. Todos hemos visto los video de la gente en Santa Fe saliendo a cantar en sus balcones, pero no somos conscientes de la otra mitad, de aquella que hoy no canta.

Pongamos de ejemplo la cuarentena, aquĆ­ no la podemos hacer como en otros paĆ­ses, de inicio, las necesidades son demasiadas como para que la gente deje de trabajar. No hay ahorros suficientes, la gente vive al dĆ­a, no hay educación financiera, o de la salud, no saben cómo cuidarse ni cuidar al otro. Algo tan sencillo como taparse la boca no se hace porque no se les ha inculcado lo suficiente. Lavarse las manos se vuelve complicado cuando mucha gente ni agua tiene. Acabamos de entrar a la fase dos y la mayorĆ­a de los empleados sigue yendo al trabajo en transporte pĆŗblico, los puestos de comida de la calle siguen trabajando porque es el Ćŗnico ingreso que tienen, el personal de intendencia sigue yendo a limpiar, los conductores del metro y de autobuses continĆŗan su ruta, para la mayorĆ­a, las cosas no han cambiado, siguen caminando, con miedo, pero caminando porque o mueren de un contagio o de hambre. Y segunda porque este paĆ­s no tiene la mentalidad autoritariaĀ  y la conciencia u obediencia ciudadana como la tienen los paĆ­ses asiĆ”ticos. ConfĆ­an mĆ”s en el Estado y esos los hace menos renuentes y mĆ”s obedientes a la cuarentena, al uso obligatorio de tapabocas para todos. AquĆ­ es una vacación para muchos, van y vienen como si no pasara nada, confiando en que ā€œse ve sanoā€. Hemos dejado que nuestro egoĆ­smo nos controle y nos olvidemos que hay mĆ”s que nuestra sombra en el mundo, y que con nuestros actos podemos daƱar y matar, y sobre todo. Este acto de desobediencia harĆ” que la cuarentena dure mĆ”s, mucho mĆ”s.

Y sĆ­ saldremos adelante, pero sólo lo haremos aquellos que nos podamos adaptar a la situación, tanto económica, como social y emocionalmente. Pues para aquellos que sĆ­ estamos en cuarentena, esperando desde nuestra posición privilegiada a que pase la pandemia, hay que pensar como Einstein, ā€œla crisis aflora lo mejor de cada unoā€. La resiliencia es parte del ser humano en general y podemos aprender mucho de esta situación, hablo de no conformarnos, de no quedarnos paralizados por el miedo, de no sólo sentarnos a esperar a que acabe esta situación sin reinventarse porque ā€œes en la crisis cuando nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis, se supera a sĆ­ mismo sin quedar ā€œsuperadoā€. Tenemos que trabajar duro, mĆ”s que nunca. Hace unos dĆ­as escuchĆ© a Carlos MuƱoz decir que si queremos salir de esto, tendremos que trabajar lo triple para ganar 25% menos. No podemos quedarnos inertes, iguales, pausados, es imperante ver de que manera nos vamos a transformar, cómo nos vamos a adaptar a la serie de cambios que ya estĆ”n aquĆ­ y a los que se avecinan. Existen dos tipos de personas en las crisis, las que se sientan a llorar y las que ven una gran oportunidad y venden paƱuelos para las lagrimas, bueno tres, porque tambiĆ©n estĆ” el que vende los paƱuelos pero al cuĆ”druple abusando de la situación. ĀæTĆŗ cuĆ”l de las tres eres?

SĆ­, tomate un momento para pensar, para reflexionar cómo llegamos a este caos, piensa en nuestras formas individualistas y egoĆ­sta que han ocasionado tanta pena, como nuestras actos de destrucción han sido tan efectivos que estamos autodestruyĆ©ndonos, como dice Zizek, ā€œse necesito una catĆ”strofe mundial para repensar en las caracterĆ­sticasĀ  bĆ”sicas de la sociedad en la que vivimosā€. Es momento de replantear pensamientos, conductas, acciones, estrategias, sistemas y crear algo diferente. Pero no lo pensemos tanto, tambiĆ©n es momento de actuar, porque mientras lo pensamos, hay millones actuando antes que tĆŗ y que yo. AdaptĆ”ndose a una nueva era, al mundo digital, al e-commerce, educación en lĆ­nea, a la entrega de domicilio, incluso al gimnasio a domicilio, todo lo que genere un acceso a un producto sin salir de casa o sin arriesgarse. DespuĆ©s de esta crisis, estoy segura que muchas empresas tomarĆ”n el home office como algo oficial, decidirĆ”n ahorrar en oficinas y sus empelados lo exigirĆ”n, ya hablĆ© de este tema en particular, si quieres saber mĆ”s dale click: https://www.informabtl.com/home-office-una-estrategia-para-bajar-los-niveles-de-estres-y-subir-la-productividad/. El mundo como lo conocemos, va a cambiar, asĆ­ que es momento de que nosotros cambiemos junto con Ć©l.

Es una gran oportunidad para todos, las condiciones del ambiente pueden beneficiar o desfavorecer a muchos, la economía no desaparece, sólo se transforma, y el dinero podrÔ estar en manos de quienes menos nos imaginÔbamos. Así como la salud, se vendrÔn tiempos de prevención mÔs que de intervención. Que no decaiga la moral, que no desaparezca la motivación, que no claudique el entusiasmo, que salga a flote la esperanza, que las ganas nunca se acaben, que la resiliencia impere en estos momentos de cambio.

EncuƩntrame en:

Twitter: @missposhblood
Instagram: @marielibetancourt
Facebook:Ā  MB PsicologĆ­a Preventiva
LinkedIn: Marieli Betancourt
Mail: [email protected]