• Remington ha solicitado protección por bancarrota del Capítulo 11 por segunda vez en poco más de dos años.

  • Presentó activos y pasivos de entre 100 millones y 500 millones de dólares. 

  • Previamente, la compañía se había declarado en bancarrota durante 2018 ante la disminución de ventas.

La pandemia incluso ha afectado una de las áreas de las que son más fanáticos los consumidores de Estados Unidos: las armas. Remington, que dice ser el fabricante de armas más antiguo de la nación, ha solicitado protección por bancarrota del Capítulo 11 por segunda vez en poco más de dos años.

La compañía se había declarado en bancarrota durante 2018 ante la disminución de ventas. Pero pudo recuperarse bajo el control de sus prestamistas, incluidos Franklin Resources y JPMorgan Chase, aunque ante la pandemia las ventas no consiguieron lo suficiente a pesar del aumento del interés en las armas por los disturbios sociales en todo el país este inicio de año.

La firma no ha tenido más que declararse nuevamente en quiebra ante el Tribunal de Quiebras de los Estados Unidos para el Distrito Norte de Alabama, enumerando activos y pasivos de entre 100 millones y 500 millones de dólares. También incluye una división de Schultze Asset Management, que se especializa en compañías en dificultades, como un accionista importante.

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Se popularizó especialmente por estar implicada en el terrible caso del tiroteo de 2012 en la Escuela Primaria Sandy Hook en Connecticut, por problemas de seguridad del producto con su popular rifle Modelo 700, entre otros aspectos que van contra la reputación de la marca.

Este momento noa compañía y la Nación Navajo, que según los informes estaba considerando comprar los activos de Remington en una bancarrota preempaquetada que habría permitido a la compañía deshacerse de sus pasivos. En la declaración de quiebra del lunes por la noche no estaba claro si la compañía había encontrado un comprador alternativo.

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