Cada vez más estudiantes sufren estrés por sus exámenes, angustia del futuro, falta de descanso e inestabilidad emocional. Como reacción a este fenómeno, en Estados Unidos algunos jóvenes encuentran en el uso de pastillas, la energía y memoria para enfrentar sus retos académicos. Hasta en Los Simpsons hay un capítulo en el que a Bart se le receta focalín, presentación popular o similar del Ritalín.

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La droga Ritalin, es ya de uso extendido entre amplios sectores universitarios que demandan el fármaco. Son clientes universitarios que buscan el medicamento en los puntos de venta por canales tradicionales, como farmacias y supermercados.

Hasta en un capítulo de Los Simpsons, Bart es medicado con focalín, un similar en el mercado de la droga Ritalin.

Su distribución se da incluso entre consumidores, pues los estudiantes quieren pasar sus exámenes ante la presión social y económica. Aunque de inicio este medicamento era para los infantes con déficit de atención, ahora la droga se desvió del canal de distribución para llegar a clientes del ámbito académico y empresarial.

Los estudiantes que consumen este fármaco, no ven las consecuencias de su abuso. Lo único que tienen presente es que deben desvelarse hasta tarde para pasar los exámenes y toman pastillas para rendir más.

El Ritalín o metilfenidato es considerado en México, un estupefaciente, según lo consigna el capítulo quinto, artículo 234, de la Ley Federal de Salud. 

Las cifras de consumo, pese a que en niños hay estudios sobre la ingesta de la droga, en el caso del uso “recreativo” entre adultos escasean los números.

Para no dormir

El BTL tiene que analizar estos fenómenos de consumo que afectan otros mercados, cuando un producto que está dirigido a un segmento se reactiva en otros segmentos, el riesgo es que la demanda se descontrole.

A todos quita el sueño el que algunas de estas drogas no requieran de prescripción médica, pues pueden caer en manos del mercado negro y afectar los canales tradicionales de distribución.

Existe otro medicamento de uso indebido, se trata del modafinilo, que originalmente era sólo para consumo de quienes padecen narcolepsia y ahora, los estudiantes y ejecutivos lo utilizan para no dejarse vencer por el sueño.

Estas “pastillas para rendir más y pasar exámenes”, se están convirtiendo en un riesgo para la salud pública. Son el lado negro del consumo.

 

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