La Inteligencia Artificial (IA) comprende todo aquello que permite a las máquinas completar tareas básicas que pueden ser automáticas, como la asistencia virtual. Se trata de una tecnología creada para ayudar a los humanos a realizar mejor las tareas o de plano las realiza de forma automática por ellos. El término fue acuñado por el profesor de Stanford John McCarthy en 1956, pero actualmente es un concepto para tener en mente sobre todo cuando se combina con emociones.

En esa mezcla entre IA y emociones es que surge la Inteligencia Emocional Artificial, la capacidad de regular y distinguir sentimientos que deriven en una guía del proceso de pensamiento y comportamiento de las personas, algo que debería entusiasmar sobre todo a los equipos de ventas.

De acuerdo con los pronósticos, los ingresos del mercado mundial para la IA crecerán a nivel global hasta 125 mil millones durante 2025 ante el boom en su uso de la mano con datos biométricos.

Los datos biométricos son rasgos de propiedad física o fisiológica o de comportamiento o elemento de personalidad que corresponden a una persona, inalterables. Huella, rostro, marca ocular, firma o escritura, todos, delicados. En fechas recientes ha metido en polémica a empresas como BBVA que pide el registro a los usuarios de su app para usarla, pues los clientes cuestionan a dónde se va su información y si ellos son quienes deberían elegir si brindarla o no.

Estos datos registran el rostro de las personas, mismo que muestra las emociones, así que por medio de este tipo de tecnologías es que las empresas tienen datos que pueden implementar para generar empatía con los clientes.

Desde ahora Amazon, Microsoft y Google ya intentan aprovechar la interpretación de esta herramienta al contratar comediantes y guionistas para incorporar personalidad y empatía a sus tecnologías.

Imagen: Bigstock

Disparar las ventas

Gartner estima que para el 2024, una vez que se hayan popularizado los sensores que rastrean biométricos y evolucione la inteligencia emocional artificial (IEA), estas tecnologías influirán en más de la mitad de los anuncios publicitarios.

Es decir, gracias a la recopilación de estos datos, al análisis de IA y a su correlación con las emociones, los profesionales de la mercadotecnia lograrán publicidad perfeccionada para compaginar con los sentimientos de las personas.

El papel de la IA en es determinante para ventas porque resulta en el tratamiento y análisis de los datos, a través de tendencias como el Data Driven Marketing, la automatización de procesos, la interacción personalizada y la publicidad programática, entre otras, cada vez más comunes.

Ventas será el resultado concreto para las empresas, la Inteligencia Emocional Artificial podría dispararlas y es por ello que las compañías deberían mantenerse al tanto de esta tecnología específicamente, sobre todo en un momento en que los equipos no están llegando a las metas en la mayoría de las industrias.

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