Psicología y composición del anaquel, aspectos que hay que tener en cuenta

Hay que tomar en cuenta distintos aspectos en la composición del anaquel.

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Una de las piezas fundamentales en el retail es el acomodo de los productos en el punto de venta, para lo cual, cuestiones como el trade marketing, el category management y el neuromarketing adquieren una relevancia inusitada. Precisamente es importante tomar algunas cuestiones importantes sobre la percepción que tienen los clientes de los artículos en un anaquel, de su acomodación y sobre cómo esto puede influir en la decisión de compra del consumidor. Precisamente en las siguientes líneas ahondaremos sobre este tema que todo retailer debe tener presente.

Si bien es completamente cierto que el packaging de un producto es una de las piezas clave para que el cliente tomen una desición, lo cierto es que hay otros factores que tomar en cuenta. Uno de ellos es la cantidad de productos que ve el shopper en el anaquel. Entre mayor sea el número, la posibilidad de que compra aumenta considerablemente.

Sin embargo, la consideración de la cantidad de producto y el número de facing en el anaquel no sólo debe considerarse en una u otra dimensión, sino que debe tomarse en cuenta tanto el número de modo horizontal como de manera vertical.

Otra cuestión que hay que considerar acerca de la composición del anaquel es que usualmente lo que está a la altura de la vista es lo que frecuentemente más se vende. De este modo, se pueden colocar los artículos más vendidos en esta sección para que el ticket promedio se incremente considerablemente

Sobre el espacio menos favorecedor para una marca en un anaquel hay un debate, mientras que algunos consideran que la parte baja es la más ignorada, hay quien considera que la más alta lo es. Convencionalmente se ha aceptado que la ruta de la mirada por el anaquel es en primer lugar a la altura de los ojos; en segundo, la parte baja; y en tercero la parte más alta.

Si se toma en cuenta que regularmente los clientes recorren un retailer en sentido opuesto a las manecillas del reloj, hay que colocar los productos básicos (alimentos, por ejemplo) al final, para que en el recorrido considere comprar más cosas.

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