O todos coludos o todos rabones

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Omar Rangel / Posadas

Diciembre… Para muchos un mes esperado porque dan el aguinaldo en el trabajo, por ser una temporada de unidad, otros tantos disfrutan decorar su casa con toques navideños, algunos más hacen intercambios y cenas de convivencia… vaya, es un mes que no pasa desapercibido.

Y hablando de convivios, en las organizaciones suelen hacer las famosas posadas, en las cuales los empleados disfrutan de una cena, y dependiendo de la empresa, asociación civil o dependencia gubernamental en la que trabajes, se suelen hacer rifas de productos electrodomésticos, pantallas e incluso vehículos.

Cenar, pasarla bien con los compañeros y hasta con regalo podríamos salir de las posadas, suena bien, ¿no? Pues… más o menos, vamos a desglosar y ver lo bueno, lo malo y lo feo.

 

Lo bueno

Algunas organizaciones sí se lucen con las cenas que hacen. Rentan un buen salón o jardín, contratan cantantes o bandas reconocidas de talla internacional, los regalos que rifan son de buena marca, se esmeran en dar cosas de calidad no yéndose por lo económico de marcas patito.

No todas las organizaciones pueden darse ese lujo al no tener un presupuesto lo suficientemente holgado para realizarlo de esa forma; sin embargo, sí pueden adaptarse a sus posibilidades. Es decir, una empresa pequeña de 5 trabajadores no traerá a Metallica a su posada ni rifará un automóvil ya que podría no tener el recurso suficiente para ello, aunque sí podría dar una buena cena, regalos personalizados, decorar sus instalaciones si es que no se renta algún lugar para hacer la cena, etc.

Si lo vemos en perspectiva es una forma de agradecer a los trabajadores su esfuerzo durante el año e incluso una forma indirecta de motivarlos. Las personas perciben los detalles que la compañía tiene con ellos.

 

Lo malo

Si bien las posadas no son obligación de las organizaciones, unas cuantas de plano no hacen nada de nada, ni convivio, ni intercambio, ni un arbolito ponen al menos para cambiar el ambiente.

Los cabecillas de las empresas que no hacen esta celebración podrían no tener las mismas creencias acerca de la Navidad, ya sea por aspectos culturales u otras razones. Lo cierto es que la posada es parte de la cultura organizacional, no sólo de las empresas mexicanas, sino de aquellas extranjeras radicadas en nuestro país.

Estamos hablando de un asunto cultural. ¿Te imaginas lo que representa erradicar algo que pudiera ser importante o sagrado para una comunidad? Lo menos que generaría sería descontento entre el personal.

Este ámbito cultural no sólo aplica con las posadas, sino también con celebraciones religiosas como el 12 de diciembre o Día de Muertos.

¿Recuerdas que párrafos más arriba hablamos sobre percepción y motivación? No hace falta decir cómo estaría el personal si les quitan parte de sus tradiciones.

 

Lo feo

Y dijeran ustedes: bueno, no les hacen su pachanga y ahí muere; sin embargo hay empresas que sus posadas las segmentan, es decir: una para la alta gerencia, otras para personal administrativo y una más para personal operativo.

Sobra decir que la diferencia entre cada una es abismal. A los altos mandos la opulencia mientras los operarios con un six de cervezas y un baile con un grupo que no conocen ni en su casa creen “satisfacerlos”.

¿Qué es lo que pasa aquí a nivel organizacional? Se marcan diferencias significativas que podrían ser dañinas para el clima laboral.

 

Con poco pinole les da tos

A ojos de extranjeros e incluso de nativos, México es un país clasista. Si por cosas tan absurdas como tener X celular existe esta discriminación, ¡cuánto más si hay eventos diferentes según el personal!

Hasta donde sé, un director necesita de un operario y viceversa. En equipo es como funcionan las organizaciones, ¿por qué relegar a uno? Tratos así denigran al personal, porque si creían que lo del six de cervezas y el bailongo mencionado anteriormente en el texto sólo era un ejemplo, en realidad son prácticas de empresas multinacionales.

 

Conclusión

De un aspecto que pudiera ser irrelevante (las posadas) podrían analizarse aspectos más profundos relacionados con la cultura organizacional. La repetición de un evento puede convertirse en una tradición, en lo común; quizá para algunos operarios sus cervezas y andar bailando es su gusto porque no conocen otra cosa.

Los cambios a gran escala en las organizaciones son posibles. De Ricardo Semler, CEO de Semco podemos aprender cómo transformar una empresa llegando hasta los tuétanos, pero de él hablaremos en otra ocasión.

Aquí se mencionó el aspecto de las posadas, aunque lo puedes trasladar a otras tradiciones que permean en la cultura organizacional y finalmente dan sentido de pertenencia. Uno se siente cómodo en el lugar donde lo consideran importante, y la importancia se refleja en acciones.

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