El diseño y distribución de una tienda de autoservicio, no es lo mismo que en un PDV como las tiendas departamentales, y más si se trata del mostrador.

Cuando se trata de una tienda minorista, tener un mostrador o el área de cajas en la entrada es una buena idea, dado que los objetivos comerciales del retailer son muy distintos a los que se persiguen en una tienda departamental.

A diferencia de una de autoservicio, en un PDV como las boutiques o tiendas tales como El Palacio de Hierro, Liverpool o tiendas exclusivas de diseñadores, la ubicación de un mostrador o caja no es visible al entrar porque es justo esta zona donde se intenta cerrar la compra que, desde momentos antes, ya había sido concretada al momento de mirar, probarse y sentir emoción por tener la prenda o el artículo que el cliente se lleva.

Entonces, ¿por qué no es conveniente tener un mostrador cerca de la entrada de una tienda departamental?

Provoca que el cliente sólo pregunte y no entre a mirar

Si una persona llega sin intención de comprar algo previamente pensado, con una caja o mostrador al inicio del recorrido puede hacer que ese cliente se detenga y no entre, o en el mejor de los casos sólo se limite a preguntar si está disponible algún artículo en particular.

Si no lo tienes, es probable que se vaya, incluso si la respuesta es afirmativa, ya que desde la entrada obstruyes el journey.

Inhibe la intención de recorrer toda la tienda

En contraste con una tienda de autoservicio, en una departamental ubicar el las cajas o mostrador cerca del acceso principal actúa como una barrera para iniciar un recorrido en toda la tienda. Tenerla cerca de la entrada predispone inconscientemente al cliente a no entrar más allá del mostrador.

Se obstaculiza la oferta de producto y oportunidad de venta mayor

Si el consumidor no logra hacer un journey por toda la tienda, o al menos por ciertas áreas de la misma, disminuyen las posibilidades de mostrar la oferta completa de producto, y por ende, tu oportunidad de aumentar ventas o compras por impulso decrecen de forma importante.

En el caso de una tienda departamental, el mostrador debe ubicarse, de preferencia, al fondo de la tienda para que el cliente tenga la puerta abierta a ver, probarse y enamorarse de aquello que no tenía pensado comprar, o que si iba por algo específico salga con más de un sólo artículo.

 

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