Los falsos profetas posmodernos

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No sé por qué les extraña tanto estos falsos gurús y coaches que pululan en redes sociales y en el ambiente de este siglo 21. Es consecuencia de lo que somos. Son nuestro espejo. De las audiencias que somos y seremos. Me refiero a que estos falsos profetas que están vendiendo cursos para hacerte millonario y que por lo pronto los hagas facturar a ellos vendiéndote su pseudocontenido.

La culpa no la tienen los falsos profetas, es culpa de nosotros las audiencias que consumimos su contenido y que pagamos sus cursos. Si hay demanda, existe mercado. Estos mejores vendedores del mundo detectan la vulnerabilidad de los asistentes y sus audiencias por querer escalar socialmente lo más rápido posible. Usan la mentalidad mercantilista para volver a usar un mercado que tiene hambre pero de contenido por una autoestima baja. Al final, todos hemos sido perros y dueños en algún momento de nuestra vida. A veces se es perro y otras veces se es dueño. Lo que pasa aquí es que estos falsos profetas usan la baja autoestima y su vulnerabilidad para facturar y crearse, mediante el ego marcas personales que se construyen mediante la cultura a la persona, la falsedad, fantochería y el egocentrismo.

 

¿Cuál es el aprendizaje?

¿De dónde vino el ataque al “Master” Muñoz ¿De un falso profeta adversario o de un participante de sus cursos descontento? ¿O ambos? Porque esta lapidación digital que partir de este mes ha recibido es producto de la tercera ley de Newton ( A toda acción corresponde una misma reacción pero en sentido contrario). Este fragmento del video por el que lo atacan este mes tiene más de un año en su canal de Youtube ¿Casualidad o causalidad? Yo creo que esta pregunta está en el mismo Carlos Muñoz ¿Quién fue? ¿Un ex empleado o colaborador? Alguien detonó una campaña para destruir su castillo de naipes en donde engañaba a muchos con ser millonario y mentor de posibles y futuros millonarios en potencia. O quizá es consecuencia de su mala fortuna.

La respuesta de que muchas personas se dejen engañar es la falta de contenido valioso, vital y verdadero. Si no hay contenido, cualquier cosa parece contenido. Por eso el éxito de estos falsos profetas que traen rollos que sólo reiteran de memoria como un actor comercial cansado sobre autores que han generado un contenido no tan valioso en esta posmodernidad. Se convierten en falsos profetas con contenidos reiterados que repiten y repiten pseudocontenido distorsionado manoseado y diseñado sólo para vender cursos rápidos y rentables de autoayuda.

El aprendizaje aquí es muy evidente. Los que nos dedicamos a dar conferencia y charlas debemos de trabajar en nuestros contenidos, nuestras marcas personales y respetar más a nuestras audiencias. Dar contenido de verdadero valor y utilidad. Hacer un pacto con las audiencias para ser auténticos y determinar nuestros límites. Hasta dónde somos buenos y predicar con el ejemplo. Si vas a dar cursos para ser millonario, lo más auténtico es que lo seas. Si vas a dar cursos de cocina es imprescindible que en verdad seas un cocinero que cocina para gente real. Y así, tendremos que regresar al origen en donde los que daban los verdaderos contenidos eran los que tenían un verdadera experiencia en el oficio. Los expertos en el oficios, mediante la experiencia y la especialización transmiten sus conocimientos a los otros. Esto en verdad será un contenido de valor y verdaderamente valioso.

 

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