En 2016, los ingleses fueron a las urnas para tomar una decisión que no sólo cambiaría el rumbo de su país, sino también el de todo un continente (incluso, en parte, del mundo mismo): después de décadas como miembro de la Unión Europea, los ciudadanos de este país decidieron que Reino Unido debía salir de dicho bloque en lo que se conoce como el Brexit. Desde esa fecha y hasta ahora, el camino llevar a cabo este doloroso divorcio había sido largo y desgastante (particularmente para figuras como la ex primera ministra, Theresa May). Después de todo ese tiempo, este 9 de enero, los diputados aprobaron el plan de Boris Johnson, según dio a conocer el propio gobierno británico.

Brexit, historia de una separación anunciada

El proyecto presentado por Boris Johnson debería estar listo para el próximo 31 de enero, fecha límite que se ha puesto tanto el Reino Unido y la Unión Europea para cerrar formalizar este tema. El documento fue aprobado en la Cámara de los Comunes con 330 votos a favor y con 231 en contra. Sin embargo, es importante aclarar que debe pasar por la cámara alta como parte final del proceso, aunque es casi un hecho que pasará sin mayor detalle.

Y después de la aprobación del Brexit, ¿qué sigue?

Como bien ha señalado ante la prensa Paul Blomfield, portavoz del Partido Laboralista (el cual funciona como el principal freno para los planes de primer ministro), la aprobación del Brexit sólo es el primer escalón de varios que deben recorrerse para que se consuma la separación entre Reino Unido y la Unión Europa.

En este entendido, y una vez que se haya llegado con la aprobación del proyecto de Brexit el 31 de enero, lo siguiente que pasará es que Reino Unido y Bruselas (que sirve como representante de la Unión Europea) deberán entrar en charlas para definir cuáles serán los términos en los que mantendrán ambas partes en aspectos como el comercial y el migratorio.

Los efectos del Brexit en la economía británica pueden ser, sin temor a equivocaciones, duros: de acuerdo con datos de Statista, para este 2020 se calcula que el Producto Interno Bruto (PIB) acumule una pérdida del 3.3 por ciento, mientras que para el año 2023, sería de -2.5 por ciento, lo cual sería una señal de una lenta recuperación de Reino Unido.

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