Cada día, aumenta la cantidad de marcas en el mercado. Esto implica una mayor competencia, puesto que el consumidor, quien anteriormente contaba con una serie considerablemente restringida de opciones, ahora tiene a su disposición una gran variedad. Esto también sucede en el mundo digital, donde el número de compañías que tienen su sitio propio e incluso sus plataformas de e-commerce ha crecido vertiginosamente y esto se nota en la dificultad que experimentan algunas firmas para posicionarse en buscadores como Google. ¿Cómo se puede solucionar esto? Una manera radica en el uso adecuado del longtail.

Una de las primeras cosas que debemos tener presentes cuando se está trabajando con el longtail es lo que ofrece nuestro negocio y sus principales diferenciadores respecto a la competencia. ¿Por qué? Como es bien sabido, para del trabajo que se realiza con el SEO, base del posicionamiento orgánico en los motores de búsqueda, es totalmente necesario establecer palabras clave. Estos términos deben estar relacionados, conditio sine qua non, con lo que ofrece nuestro sitio.

En este entendido, uno de los primeros aspectos para definir palabras clave exitosas es conocer y definir de manera sintética lo que se ofrece. No obstante, en muchas ocasiones los términos que hemos seleccionado ya están ocupados por otras páginas web, por lo que su posicionamiento es complicado. Aquí es donde entra de lleno el longtail.

A través de herramientas como Google Trends o incluso como las tendencias que establece día a día Twitter se puede buscar y seleccionar términos relacionados con lo que ofrece nuestro sitio web, pero que estén mucho menos concurridos que otros.

También se puede realizar un benchmarking con lo que está realizando la competencia, con la finalidad de seleccionar los términos que no están siendo tan usados como palabras clave por otras empresas y que podemos aprovechar.

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