De sobra hemos visto cómo muchas marcas que se han visto inmiscuidas en una historia relevante (ya sea casual o creada por la propia marca), aprovechan el tren de su inminente propagación para montarse y relacionar su imagen como parte del Ć©xito. Ya sea en un video musical, una noticia importante, un documental o cualquier otro contenido que por sus caracterĆsticas garantice ser difundido masivamente.
MĆ”s artĆculos de Jaime Torres:
”Me cuesta tanto olvidarte!
Cómo es que un buen Contenido hace āchaca, chacaā
El caso Tommy Torres
TambiĆ©n hemos visto como muchas otras marcas han sido vĆctimas de historias negativas, como aquellos rumores sobre el origen de la carne de McDonalds o los pollos de Bachoco, en las que burdos chismes se difunden cuales teorĆas comprobadas cientĆficamente.
Pero tambiĆ©n estĆ”n las historias falsas que favorecen a una marca, creadas ya sea por la propia marca o por algĆŗn voluntarioso personaje con suficiente tiempo libre y deseos de experimentar hasta donde llega su farsa. Tal es el caso de la historia que en estos dĆas surgió sobre la nĆ”ufraga que fue rescatada gracias a Google Earth, y que se difundió en redes sociales e incluso en una gran cantidad de importantes medios de comunicación, favoreciendo las ventajas de la famosa aplicación de Google.
La ventaja es que la mayor parte de la gente (y desafortunadamente tambiĆ©n de medios de comunicación) no averigua la autenticidad y seriedad de la nota antes de difundirla. Los astutos lo saben y sacan provecho de estos āaliados involuntariosā para propagar eficazmente el mensaje anhelado.
En esta ocasión, se tomó la experiencia y relatos de una experiencia real, la de un nĆ”ufrago que estuvo cual Robinson Crusoe, perdido en una isla desierta, pero por sólo 60 dĆas. Unos cuantos ajustes bastaron para lanzar la nueva y mĆ”s atractiva historia, ahora de una mujer, que supuestamente habĆa estado en una isla desierta durante un perĆodo de 7 aƱos.
La historia, al parecer publicada en un principio por el portal News-hound.org, que no menciona fuentes y es escueta en relatos verosĆmiles, cuenta como aquella mujer desamparada dibuja en la arena de la isla un letrero de āS.O.S.ā de diez metros de largo, que logró ser captado por el satĆ©lite de Google Earth y casualmente visto por un chico en Minnesota, sin mĆ”s oficio ni beneficio que conocer a travĆ©s de su computadora el planeta. El chico en cuestión, logró avisar a las autoridades del extraƱo hallazgo para que un avión rescatarĆ” a la ahora supuesta nĆ”ufraga.
Bien vale la pena analizar este caso para meditar sobre la veracidad de mucha información que encontramos en redes sociales e incluso varios medios de comunicación, de cómo esos simples contenidos espurios benefician, o en la mayor parte de los casos, perjudican a muchas marcas.
Es cierto que el poder de las buenas historias y su actual facilidad para compartirse masivamente, son grandes aliados de las marcas y esfuerzos de comunicación BTL, pero tambiĆ©n, cuando los relatos tienen una carga negativa, pueden convertirse en terrorĆficas pesadillas que habrĆ” que sortear.













