Los protocolos para abrir nuevamente las tiendas y pequeños negocios en tiempos de COVID-19 deben ser cuidadosos porque de ello puede depender la vida de una o más personas. Es por ello que los países que dieron autorización de operar a la mayor parte de los negocios, conforme fue avanzando su recuperación ante la pandemia, priorizan la seguridad de los clientes.

En México, algunas de las medidas fundamentales han sido los controles de sanitización y revisión de salud, uso de equipos de protección personal (tapabocas o máscara facial) obligatoria para colaboradores y clientes, revisión en ingreso y egreso, señalización y mamparas protectoras.

Pero en países como Japón, han considerado que los robot son una solución mucho más efectiva y por ello la empresa ferroviaria de pasajeros JR East acelerará los planes para abrir 100 tiendas de conveniencia en los próximos cuatro años, sin humanos.

Es decir, no tendrán personal de atención al cliente, para reducir el riesgo de COVID-19 y colocarán a los robots como encargados de la seguridad, limpieza y asistencia a discapacitados.

Para que los clientes puedan comprar sus artículos, en este caso más de 600, equipan las tiendas de conveniencia con máquinas que responden a la voz de los humanos.

Imagen: Bigstock

Han dado la muestra en la primera tienda de su tipo, durante marzo, cuando en la estación Takanawa Gateway, colocaron estos elementos, además de escaneo y sistema de 50 cámaras que fungen como identificadores de los productos y permiten el pago automatizado.

Para pagar solo hay que mostrar las tarjetas personales o recargables de prepago que usaban el transporte ferroviario, con las que ahora pueden pagar las compras.

La agencia Kyodo News dejó en claro que la compañía no deja de lado a los humanos, ya que son quienes re abastecen los estantes o cambian los aparadores, pero los robots hacen  todas las actividades de contacto directo.

Fue hace poco cuando Amazon Go sorprendió al mundo con operaciones sin cajeros, filas  o una caja registradora, dejando de lado los procesos tradicionales y brindando una nueva experiencia en la que recoge un producto y el consumidor sale con él con cargo a su tarjeta. La tecnología reconoce al consumidor y le cobra. Posteriormente, abrió una nueva tienda de 966 metros cuadrados y con 5 mil artículos.

También 7-Eleven presentó su tienda sin cajeros, con productos de categorías como alimentos y bebidas, medicamentos y de higiene. En los planes de la compañía expandir el concepto a nivel nacional. Hace uso de cámaras, algoritmos predictivos, códigos QR, y la aplicación de la tienda.

Parece que ahora no se trata de marketing, sino de salud y factores que pueden significar salvar la vida de alguien. Las empresas dan la muestra de cómo podría ser el futuro en retail.

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