Después del respiro que significó lograr el Tratado México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), llegó una noticia que ha golpeado seriamente a la economía mexicana (especialmente al peso, moneda que ha perdido valor frente al dólar, lo cual aún no ha mostrado consecuencias tan severas para el consumo): Donald Trump, presidente de los Estados Unidos dijo que, en dado caso de que el gobierno mexicano no tomara medidas para detener el flujo de inmigrantes hacia su frontera sur, impondría a partir del 10 de junio el 5 por ciento de aranceles a todos los productos mexicanos y que el gravamen podría llegar hasta el 25 por ciento para octubre. Al saber esto, las autoridades nacionales mandaron a dignatarios con la finalidad de llegar a un acuerdo con el país del norte.

La comitiva encabezada por el Secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard Casaubón, la cual ha sido definida por Donald Trump “su mejor gente”, que ha ido a su país para llegar a un acuerdo, aspecto que ha sido bien visto por el mandatario, de acuerdo con datos de El Universal.

No obstante, Peter Navarro, asesor económico de la Casa Blanca, fijó tres principales condiciones a los negociadores mexicanos: la primera de ellas es que México tendría que evitar que los inmigrantes llegaran a Estados Unidos para solicitar asilo; la segunda es que las autoridades mexicanas deben trabajar en el problema de corrupción de sus agentes migratorios y la tercera es que haya una mayor vigilancia en la frontera sur de México.

De acuerdo con datos de Statista, México es el primer socio comercial de Estados Unidos, con quien intercambia 150.6 MMDD, seguido de Canadá (146.6 MMDD), China (132 MMDD) y Japón (54.3 MMDD), por mencionar algunos de los más importantes.

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