El poder del Grupo Inditex en el mundo es macro. Sus marcas se han convertido en un producto de vestimenta cotidiano para millones de personas, especialmente Zara, una lovemark en toda la extensión de la palabra.

Sólo en su país de origen, España, es la segunda marca más valiosa con 13.166 millones de euros de valor, de acuerdo con la consultora Brand Finance. El conglomerado continúa arrasando en el sector textil con siete de sus 11 marcas en el Top 100.

Esto, gracias a movimientos inteligentes que colocaron poco a poco en la cima a varias de sus compañías. En México, las más populares son Zara, Bershka y Stradivarius.

Esta última ha sido objeto de una estrategia genial, clonando el vestido viral de lunares de Zara que se volvió el más vendido, al punto de que tenía un perfil de Instagram sólo para él.

La primavera pasada superó incluso la popularidad de la también famosa chamarra amarilla que causó furor hace algunos años en el fast fashion. La otra marca del grupo Inditex hizo a su estilo su propia versión.

La silueta de la prenda es prácticamente igual, con la diferencia de que Stradivarius lo presenta en varios colores además del blanco y sobre todo, en el precio.

El vestido viral se vendió por 39,95 euros (unos 800 pesos mexicanos), mientras en Stradivarius cuesta 17,99 euros (unos 400 pesos mexicanos), es decir, 22 euros menos (el 50 por ciento menos).

El número de tiendas del Grupo Inditex en América a partir de 2019, desglosadas por marca, muestran que tiene más de 345 puntos de venta físicos de Zara en operación, de acuerdo con cifras proyectadas por Statista.

Pero aún con su éxito en el mundo, el fast fashion está en problemas con el consumidor en México por considerar que contamina demasiado; de hecho, la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) acusó a marcas como Bershka, C&A, Forever 21, H&M, Mango, Oysho, Uniqlo, Benetton, Victoria’s Secret, Gap, de “desechables”.
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