Si escribo muy nerd sobre estrategias de marketing o ventas ya no me leen, mejor ahí les va algo más buena onda sobre el proceso creativo, a ver si ahora si. :D

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Un comerciante de monedas antiguas recibe una oferta para comprar una hermosa moneda de bronce, ésta tiene la cabeza de un emperador de un lado y la fecha “544 AC” estampada en el otro. El distribuidor examina la moneda, pero en vez de comprarla llama a la policía… ¿Por qué?

La solución de este problema de insight requiere de creatividad y conocimientos implícitos y explícitos, (la moneda es una falsificación, pues los números arábigos no existían en ese tiempo), sin estos conocimientos explícitos de historia e implícitos de socialización, y sin la interacción de ambos, el problema es imposible de resolver.

Hay 3 tipos de conocimiento; el tácito lo tenemos a un nivel inconsciente, y lo ejecutamos de forma mecánica y sin darnos cuenta de su contenido; el implícito es el que sabemos que tenemos pero no nos damos cuenta al utilizarlo; el explícito es el que sabemos que tenemos y lo usamos a plena conciencia. Éste último es el más sencillo de usar.

Todos nacemos con creativos… Aunque el adjetivo suele estar ligado a pintores o cualquier cosa relacionada con el arte, la realidad es que cualquier persona en el área que sea, necesita ser creativo. No estoy hablando de grandiosas ideas para campañas publicitarias o una súper habilidad de pintar como Picasso, la verdad es que hasta los contadores son creativos, y en México, más ;). La contaduría y en el área que sea, siempre hay problemas que resolver, y no importa que tan complejos. La creatividad no es exclusiva de las artes o la publicidad, la solución compleja de problemas necesita de altos niveles de creatividad. Para ser mejor creativo, sin ser nato cómo los grandes pintores y publicistas, hay que ejercitar y aprender a amalgamar los tres tipos de conocimiento, tácito, implícito y explícito.

Beethoven, uno de los más grandes genios en la historia de la música, aunque no es popularmente sabido, tuvo muchos maestros; no se sabe con seguridad si su abuelo le enseñó algo, pero de quien sí es un hecho es su padre Johann, quien le empezó a enseñar música desde los 3 años, aparte de maltratarlo bastante, claro.

Después de su padre, tuvo muchos maestros más, incluidos los famosísimos Salieri y Haydn. Aquí Beethoven adquirió sus conocimientos explícitos que aplicaba en composición y ejecución. Sus conocimientos tácitos eran aquellos que adquirió con la corriente musical que había en su tiempo, que la escuchaba en todos lados, lo que lo llevaba a componer música del estilo de los demás, pues no conocía otra. Y el implícito va de la mano, pues con los conocimientos previamente adquiridos, y después de muchos años de práctica, podía ejecutar el piano sin pensar en contrapuntos, notas ni octavas… simplemente podía tocar.

Beethoven fue perdiendo la audición con el paso de los años, hasta que cuando compuso su más famosa sinfonía, la Novena, ya no escuchaba absolutamente nada. ¿Cómo un sordo pudo componer música para la eternidad? La respuesta es bien sencilla: combinando los tipos de conocimiento. Con la pérdida de la audición se enfrentó al problema de su vida, seguir componiendo sin escuchar. Sin años de práctica (implícito) y estudio (explícito), su obra hubiera parado. Triste hubiera sido que el problema de sordera del Maestro, nos privara de la Oda a la Alegría.

Estos conocimientos los aplicamos en la vida diaria, todos somos creativos sin importar a qué nos dediquemos. La mejor práctica es nutrir, como Beethoven, los conocimientos explícitos y contemplar problemas fuera de nuestra caja, leer sobre física o cosmología, ingeniería o filosofía. Al contemplar problemas más existenciales, los problemas cotidianos – incluyendo los estratégicos, publicitarios y de creatividad – se vuelven más simplistas. Es mucho más fácil plantear una plataforma creativa para un cliente de ropa cuando la mente divaga por el dualismo de Descartes y cuan equivocado estaba sobre la conciencia. Jeje.

María Popova de BrainPickings.org ha logrado hacer una carrera de estas tácticas. Ella empezó distribuyendo un newsletter semanal en una pequeña agencia en Nueva York después de ver que los creativos sólo repartían ejemplos de creatividad de la industria para inspirarse. Ella notó una necesidad de proveer inspiración multidisciplinaria para sacarlos a todos de la caja, este sistema resultó un éxito. Hoy, BrainPickings es una autoridad en cruzar planos explícitos e implícitos para nutrir cerebros alrededor del mundo. E.g. Una alabanza a la melancolía y cómo enriquece nuestra capacidad creativa

No importa si eres genio o no, si eres contador, publicista, mercadólogo o matemático… en la resolución de problemas, en la creación de campañas, en el diseño de un logo… utilizas los 3 conocimientos de los que habla Ron Sun en la “Teoría de la interacción explícita – implícita”, el avance más reciente en un esquema bien considerado de solución creativa de problemas conocida como  “etapa de descomposición”, desarrollado por Graham Wallas en su seminal libro de 1926 “El arte del pensamiento “.

De acuerdo a la etapa de descomposición, los humanos van a través de cuatro fases – la preparación, incubación, insight (iluminación ), y verificación – en la solución de problemas de forma creativa. El trabajo de Wallace es el parteaguas de Sun para su más reciente estudio “La incubación, percepción y solución creativa de problemas: una teoría unificada y un modelo conexionista”, que fue publicado en el 2010 por Ron Sun y Sèbastien Hèlie de la Universidad de California, Santa Bárbara.

“Esto nos dice como la solución creativa de problemas puede surgir de la interacción de los procesos cognitivos explícitos e implícitos; porque los dos tipos de procesos son necesarios para la resolución creativa de problemas, así como en muchos otros dominios psicológicos y funcionalidades”, Ron Sun.

“…Hay un hambre intelectual para ese tipo de curiosidad interdisciplinaria y el aprendizaje autodirigido”, María Popova

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