Aunque suene a una frase apocalíptica la revolución tecnológica e informática avanza de una manera extraordinaria, al grado que lo revolucionario de hoy ya no lo será mañana.

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Reflexionemos un poco del tema y piensen hace cuánto escucharon por primera vez ciertos términos que al día de hoy ya son comunes o algunos ya van de salida, por ejemplo la nube, smartphone, los drones, etcétera, etcétera.

En mi pasado post hablaba de las aplicaciones y de su evolución y en esta aportación iba a hablar de los drones pero me quise poner más profundo para ir más lejos y hablar del origen de los cambios.

El primero de ellos tiene que ver con la revolución informática, ya que básicamente estamos en el marco de entrada a la web 3.0. Y no quiere decir que ya dejamos atrás a la web2.0, sino al contrario, que ya la entendimos tan bien que nos estamos abriendo paso a la siguiente de una manera muy cómoda. Las principales características de esta nueva web es que es omnipresente e inteligente, es decir, está en todos lados (celulares, autos, refrigeradores, relojes, etcétera) y además reacciona de una manera casi humana haciéndonos sentir que nos conoce íntimamente, o si no me creen, evalúen su relación con Spotify.

El cambio de economías es otra de las causas. Con esto me refiero a que las empresas que están planteando las revoluciones están cambiando el valor de los tangibles por los intangibles. Qué rápido les cambió el panorama a los fabricantes de celulares, de la noche a la mañana se dieron cuenta que la palabra system estaba sustituyendo a su palabra model, es decir, la gente empezó a demandar sistemas acompañados de un buen modelo, en lugar de preferir lo físico sobre el software.

Integración es la otra palabra que está cambiando nuestro mundo. Yo sé que muchos de ustedes aman a Jobs sobre Gates, pero en este punto quisiera recordarles la visión de Bill que en inglés dice: “any time, any place and on any device.” Aunque hacía referencia a las soluciones de Microsoft, esta frase inspira a empresas y personas, por ejemplo los drones son una evidencia de cómo funciona esta integración, porque el aparato volador de la marca “x” se puede controlar del celular de marca “z” y puede cargar una cámara de la marca “y”. Así cada empresa se especializa en los suyo, pero eso sí, siempre permitiendo la integración. En este mundo cada vez menos caben los envidiosos.

Así que la pregunta hora es ¿soy parte de esas revoluciones o soy víctima de ellas? porque eso sí, ahora más que nunca no me puedo quedar en medio y tibio.

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