Aprovecho el 14 de febrero para escribir un poco acerca del amor que le tenemos a ciertas marcas.

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Las llamadas Lovemarks, aquellas marcas que nos hacen vibrar y sentir que no podemos vivir sin ellas, las marcas que no están pensando en el “Top of Mind”, sino en el “Top of Heart”.

Cada persona tiene sus propias Lovemarks, y no todas son productos, incluso pueden ser ciudades, famosos, equipos de futbol o películas. Incluso hay gente que tiene como Lovemarks a marcas que saben que nunca podrán comprar. Algo así como un amor platónico.

El mejor ejemplo de una marca amada desde mi punto de vista es Apple, creo que las explicaciones aquí sobran, basta con mencionar que estudios recientes de Neuromarketing demuestran que al entrar en contacto con nuestros iPhones se activan las mismas partes del cerebro que al entrar en contacto con nuestra pareja o algún familiar. “Queremos a nuestros iPhones al igual que a una persona”.

El querer tanto a una marca hace que la compremos sin importar el precio, aún existiendo mejores y más económicas opciones en el mercado.

Este concepto acuñado por Kevin Roberts desde el 2004 es cada vez es más aceptado y más poderoso alrededor del mundo, incluso existe una página en la que se puede votar por las Lovemarks favoritas o proponer nuevas. www.lovemarks.com

Según Roberts, para conseguir que una marca sea amada tiene que cumplir con el uso de Misterio, Sensualidad e Intimidad. Pero como en todas las relaciones el respeto también es muy importante, se dice que:

  • Si el amor hacia una marca es bajo y el respeto es bajo, es un simple producto.
  • Si el amor es alto pero el respeto bajo, es una moda
  • Si el amor es bajo pero el respeto alto, es una marca
  • Si el amor es alto y el respeto es alto, es una LOVEMARK

Cuando una marca pasa a convertirse en Lovemark, la relación con el consumidor se transforma, convirtiendo la elección en puramente emocional y apasionada. Este amor por la marca hace que los consumidores incorporen sentimientos como el de perdonar fallos leves en el producto o en el servicio, ¿han oído hablar del amor ciego?

Para terminar los invito a reflexionar un poco sobre sus marcas favoritas, si sienten que no pueden vivir sin ellas temo decirles que están enamorados.

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