Para generar estrategias y campañas, el marketing se basaba en una serie de información que le servía para hacerlas, como el mercado, la tecnología que tenía disponible o incluso el perfil promedio del consumidor, el cual podría comprenderse mejor como target. No obstante, con el paso del tiempo han evolucionado. En el caso del cliente, ya no basta sólo hacer un promedio de algunas de sus características más relevantes como dónde vive y cuánto gasta, sino que es necesario ir un paso adelante, lo cual se puede conseguir a través de la escucha activa.

Uno de los principales beneficios que ofrece la escucha activa con los consumidores es que se puede obtener información de primera mano. Cuando se genera una buena confianza entre el cliente y la marca o agencia, se puede desarrollar un espacio de apertura para que las personas comenten cuáles fueron sus dudas u opiniones que tienen respecto a un determinado tema, datos que nos ayudan a optimizar el servicio que se tiene.

Como se mencionó en el párrafo anterior, por medio de la escucha activa y del diálogo se puede generar un espacio de confianza entre la marca o agencia y el consumidor. ¿Qué implica esto? Si se fomenta este puente entre ambas partes se puede desarrollar también lealtad por parte del cliente, lo cual garantiza que el proceso de recompra se lleve a cabo de manera más fluida.

Otro de los beneficios que con los que cuenta el escuchar con atención al consumidor es que nos puede dar pista sobre sus necesidades. ¿Qué es lo que le hace falta? ¿Qué aún no está siendo cubierto por otras firma? Las respuestas a estas preguntas nos pueden ser de gran ayuda al momento de encontrar áreas de oportunidad e incluso poder desarrollar nuevos productos o servicios, los cuales nos permitan diversificar nuevas líneas de producto.

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