El ser humano siempre se ha sentido atraído hacia aquello que no esta en el alcance de sus manos. En realidad es una manifestación, casi natural, que tenemos las personas por matar la curiosidad y por conquistar la libertad.

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Desde niños nuestros padres, nuestro colegio y la sociedad nos va marcando los límites de lo que se puede y lo que no se puede hacer.

Un reciente estudio de la Universidad de Columbia (Reino Unido) corrobora que cuando  algo se nos prohíbe, capta toda nuestra atención. La investigaciones muestran que estos objetos se vuelven tan valiosos para nuestro cerebro como nuestras posesiones personales.

Si nos fijamos en nuestra vida cotidiana podemos encontrar múltiples ejemplos de esta extraña atracción hacia lo prohibido. Cuando un médico nos prohíbe cierto alimento, este se convierte en el alimento que mas se nos antoja. Cuando de adolescentes nos prohibían ir a alguna fiesta, moriríamos por ir. Una persona nos atrae más cuando tiene pareja o vive en un lugar lejano a nosotros.

Prohibir algo puede ser una estrategia ideal de marketing para incrementar las ventas. Cuando un libro es censurado por la iglesia, algún gobierno o la sociedad, casi siempre despierta el interés de la gente y se vuelve un “Top Seller”. Cuando una maquina de refrescos tiene la leyenda “ por favor sírvase solo una vez “, normalmente la gente aplica el refill  (la máquina la manda la refresquera ya con la leyenda para que el restaurante incremente sus pedidos).

Cuando se cuenta con un exceso de inventario en un producto, éste se puede poner en oferta en el PDV junto con una leyenda que mencione que solo se permite llevar una pieza por persona. Normalmente los clientes verán la forma de llevarse dos o mas aunque no lo necesiten.

Como decía Oscar Wilde “la única forma de vencer una tentación es dejarse arrastrar por ella”.

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