Aunque los problemas medioambientales siempre han sido temas que no pasan desapercibidos, en los últimos años han cobrado mucha más relevancia, sobre todo cuando se trata de las bolsas de plástico.

A nivel mundial, la Organización de las Naciones Unidas (ONU), tiene estimaciones de que se utilizan cerca de 5 billones de estas bolsas; mientras que un millón de botellas de esta materia prima son adquiridas cada minuto.

Si bien el comprar y utilizar, a gran escala, estos productos es ya un problema en sí mismo, por la cantidad de desechos que generan, un mal manejo de este material también impacta negativamente en su uso. Datos de Greenpeace indican que, solo en México, se producen 9,000 millones de botellas de plástico de manera anual, de las cuales únicamente se recicla el 9 por ciento y otro 79 por ciento termina en rellenos sanitarios.

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Prohibición de bolsas de plástico, medida a negociar

Es un hecho que la contaminación de mares, océanos, suelos y el peligro que corren varias especies al ingerir plástico son situaciones reales, que merecen ser atendidas. Pese a ello, el prohibir el uso de bolsas hechas a base de este material, lo cual entrará en vigor a partir del 1 de enero de 2020 en la Ciudad de México, no necesariamente es una buena medida, y más cuando personas que participan de esta industria podrían ver afectados sus intereses.

Datos de la Asociación Nacional de Industrias del Plástico (Anipac) sostienen que este sector emplea a cerca de un millón de personas, de los cuales 193,000 son trabajadores directos, sin dejar de mencionar que esta industria participa de otras como son la pesca, textil, aeronáutica, automotriz, envasado y embalaje, entre otras.

En entrevista para InformaBTL, Hiram Cruz, director general de la Asociación Mexicana de Envasado y Embalaje (AMEE), dijo que antes de prescindir por completo de este material, es preciso contar con alternativas viables que no afecten a los consumidores y trabajadores de este sector, pues el hecho de que siga como una de las materias primas más utilizadas al crear empaques (29.5%, según la AMEE), responde a los requerimientos y características de los productos, pues los hace más perdurables y conserva mejor sus propiedades.

Como parte de las medidas que se han realizado para hacer un buen manejo del plástico y para aminorar sus efectos en el medio ambiente, en México se firmó el Acuerdo Nacional para la Nueva Economía del Plástico en México, en el cual se estipula que para el año 2030 las empresas reciclen hasta un 30 por ciento de sus desechos plásticos, estrategia que activistas tacharon de “simulación”.

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