Otra vez, queridos amigos, entrando a la polémica del pitch. No conozco otra industria que regale su trabajo así como lo hacemos, pero así es el sistema que nosotros mismos hemos creado. Nunca nos vamos a poner de acuerdo entre las agencias sobre el tema, aunque digamos que el pitch se debe cobrar sabemos perfectamente que esto nunca va a suceder. Siempre habrá agencias que nos mantengamos con una postura firme de regularizar este proceso y por el otro lado estarán las agencias que no están de acuerdo con la nueva postura, haciendo que esto se vuelva un círculo vicioso.

Este año le he dado vueltas y vueltas al asunto, he buscado el modelo perfecto para proteger nuestro trabajo, darle el valor que merece y que no nos fusilen la idea. ¿Cuántas veces no hemos visto nuestra idea de pitch en la calle sin tener el reconocimiento que merece y mucho menos la contratación de nuestros servicios? Esa situación me ha llevado a pensar en una propuesta que estoy poniendo en práctica en la agencia esperando ver cómo resulta.

¿Y si…no mandamos nuestra presentación? ¡Ahí está la clave! Hagamos esto, estoy seguro que para este formato sí nos podemos poner de acuerdo TODAS las agencias. Vayamos a pitch, saquemos todo nuestro arsenal creativo, diseño, estrategia de medios, visión de negocio, produzcamos las piezas, hagamos renders, etc. Llevemos las grandes presentaciones que nos caracterizan para conquistar una cuenta, hagamos todo este proceso invirtiendo horas y días de trabajo, pero ahora diremos al cliente que NO vamos a mandar la propuesta por e-mail, ni pasar por USB.

¿Qué pasa si no mandamos nuestra propuesta? Dos cosas: por un lado protegemos nuestro trabajo e ideas; no es lo mismo haber visto la idea y presentación a que el cliente la tenga en la mano para poderla replicar con cualquier otro equipo creativo. Y por otra parte obligamos a que toda la gente y equipo involucrado en la decisión para elegir una idea creativa, del lado del cliente, asistan cuando se muestre la presentación. En caso que no pueda estar todo el equipo del cliente para ver la presentación pues regresamos otro día pero no enviamos la propuesta donde está toda la llave en mano de la campaña.

¿Cuántas veces no nos han cambiado la idea original porque el jefe del jefe del otro jefe no estuvo en el proceso y al ver la ejecución ya no le gustó? Si empleamos esta nueva idea estaremos disminuyendo el teléfono descompuesto, dando valor a nuestro trabajo y hacer que toda la gente involucrada en el proceso esté presente.

De nada sirve tener la gran habilidad de vender una idea al presentar si al interior del corporativo del cliente las personas no son capaces de venderla con la misma intensidad, provocando que todo el trabajo y esfuerzo que realizamos haya sido en vano. Lo más grandioso de este sencillo proceso de no mandar la propuesta es que podremos vender mejor nuestra idea.

Ahora bien, si a final de cuentas la única opción es enviar la propuesta, entonces ésta ya tendría un costo. ¿Qué opinan? ¿Creen que es una idea sencilla y fácil de aplicar?

Agencias, pongámonos de acuerdo, sumémonos a este proceso de no mandar nuestro Keynote al cliente en el pitch y devolvámosle el valor a nuestro trabajo que cada día pierde cuando no lo hacemos respetar.

¡Arrivaderci!

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