• Max Mara reabrió una de sus tiendas más importantes, en la Ciudad de México, que se suma a otras regiones.

  • La marca tiene su origen en 1951 en la provincia italiana de Reggio Emilia.

  • Se encuentra presente en más de 100 países a través de tiendas monomarca y shops in shop.

Los ingresos en el segmento de ropa de mujer ascienden a 935.702 millones de dólares este año. Se espera que el mercado crezca anualmente en un 5,6 por ciento, de acuerdo con cifras de Statista. En él, destaca la marca italiana Max Mara.

La compañía opera en México sin tienda online, durante los meses de cuarentena, se mantuvo activa por medio de redes sociales y ventas vía WhatsApp, con su apuesta enfocada a las tiendas físicas, así que es de esperarse que ante el cierre de estas por la pandemia de COVID-19 que aqueja al mundo, les urja abrir sus puertas lo más pronto posible.

Esto ha sido finalmente autorizado por las autoridades en diversas regiones, en la Ciudad de México, reabrió una de sus tiendas más importantes: su flagship store ubicada en la lujosa avenida Presidente Masaryk.

“De acuerdo con las indicaciones oficiales, nuestras boutiques cumplen estrictamente con los protocolos de seguridad”, dijo la compañía.

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Esta se suma a su apertura en las ciudades de Guadalajara y Monterrey. La reactivación de Max Mara comenzó en The Landmark, en la capital jalisciense y Punto Valle, en Monterrey.

Con esta, son tres tiendas abiertas y cerradas mantiene Altavista, Vía Santa Fe y Artz Pedregal, que irán entrando en operación paulatinamente, conforme el Semáforo que señala la evolución de la pandemia, avance.

La compañía se suma a la reactivación en puntos de venta físicos que se registran en el país, aunque hasta ahora no se había ubicado alguno en la CDMX, sino en zonas de provincia.

En tanto, las compañías resisten al pago de las rentas aún cerradas. Cualquiera pensaría que una compañía de lujo tiene para pagar una renta, pero por ejemplo Valentino, no quiere pagar su renta en la icónica tienda de la Quinta Avenida en Nueva York. Lo mismo ocurre con compañías con menor poder adquisitivo.

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