El marketing a pequeña escala corresponde a la generación de estrategias clave que favorezcan el accionar de la pequeña y mediana empresa, optimizando sus recursos, pues cuando de marketing se trata el dinero se convierte en una constante importante debido a la cantidad de inversiones.

Más columnas de Irina Valencia:
Marketing a pequeña escala, primera entrega
Claves para darle la razón al cliente
El marketing digital no es el futuro
La maldita clave del marketing

Por tanto y para evitar el desperdicio de dinero en estrategias ineficientes, el marketing a pequeña escala se convierte en una mezcla de poderes que establecen una red de cuatro variables que optimizan recursos; mientras la pequeña y mediana empresa desarrolle estas variables eficaz y eficientemente, se apalancará bajo estas estrategias para continuar en su proceso de crecimiento y expansión.

En la primera entrega se especifica puntualmente cuáles son las variables de la red de poder:

  1. Poder de marca
  2. Poder del consumidor
  3. Poder promocional
  4. Poder investigativo

Así, en esta entrega es importante dejar claro cómo se da la aplicabilidad de la primera variable en la pequeña empresa, buscando establecer bajo el esquema de red planteado, estrategias claves que son necesarias implementarlas en la organización buscando el bajo costo:

1. Poder de marca: el adn de una marca lo es todo para una organización, aunque el producto sea muy bueno, puede ser superado por la competencia en cualquier momento, de ahí que el diferencial de una compañía debe estar mediado por la marca; que finalmente es la que genera identidad y filiación con el consumidor.

Por tanto el nombre, el logotipo, el slogan y toda imagen que represente a una empresa deben procurar el reflejo de los valores y la filosofía de la marca.

El error más común en las pequeñas y medianas empresas, es esconder su marca, no se le da el valor, ni la importancia adecuada, en tanto ella es el diferencial principal de la organización.

En términos de marca procure, mostrarla y posicionarla en el mercado; para ello, entienda primero quién es su público objetivo, cómo se comunica, para que no cometa el error de usar anglicismos para un público que no está familiarizado con el inglés, pues no le comprarán, no porque el producto sea malo, sino porque no son capaces de pronunciar la marca.

Tenga en cuenta que los colores reflejan identidad, comunican información de marca por lo tanto aprenda a contemplar y decidir que quiere reflejar con los colores que usa para el producto, el punto de venta y el logotipo; trate de no desligarlos, siempre deben de ir en la misma línea comunicativa, no puede ser que el punto de venta tenga una estructura iconográfica distinta a la papelería corporativa o al logotipo.

Además, cuando hable de su empresa evite decir: “Yo soy el jefe de mercadeo de una empresa de …” es importante que mencione la empresa: “Yo soy el jefe de mercadeo de Juegos Rosita, una empresa de apuestas” por citar un ejemplo; lo anterior permite generar referentes con respecto a la marca, si usted nunca menciona la marca por pequeña o mediana que sea, las personas no la van a referenciar.

En tal sentido, procure darle ímpetu e importancia a su valor diferencial principal: la marca; la cual tiene una virtud y es que se le pueden asignar unas características propias para lograr que esta sobresalga por encima del resto, corresponde a aquello que la caracteriza, con un gran soporte en el know how de la organización; tenga claro que la diferencia para que en la próxima entrega aprendamos como investigar a partir del valor simbólico que el consumidor le da a la marca y a los productos y cuál es la manera adecuada de promocionarla; para así construir una verdadera red de poder, que facilite estrategias de mercadeo bajo los mismo esquemas pero centradas en la diferenciación por parte de cada organización.

SUSCRÍBETE A LA REVISTA IMPRESA A UN PRECIO ESPECIAL