En la actualidad, y dentro de la industria de la telefonía, vemos que Telcel y At&T están apostando muy fuerte para permitir que la venta de teléfonos 4G sea más accesible y aceptada entre los consumidores mexicanos.

Esto resulta importante especialmente en este país, pues no todos tienen la posibilidad de comprar un teléfono de gama alta y a un precio superior a 18 mil pesos, aunque la experiencia lo valga.

Es por ello que marcas como ZTE han hecho del precio un pilar dentro de sus estrategias de marketing, es decir, smartphones con especificaciones técnicas necesarias, pero a un costo accesible.

Sin embargo, hasta qué punto esto le ha funcionado a la marca, pues se trata de un proveedor chino de equipamiento de telecomunicaciones y soluciones de redes.

En entrevista, Alfredo Torres, director de Mercadotecnia de ZTE, dijo que la expectativa de ZTE es ser el jugador número 3 en el 2016.

Tan sólo hemos incrementado nuestro precio promedio del 2013 a la fecha cerca del 200%. Eso es muy relevante porque le estamos dando valor a la marca. Antes del 2013 la marca estaba enfocada en vender teléfonos de barrita y de alrededor de 999 pesos. Hoy la apuesta es incrementar los ingresos y lanzamientos premium.

Para posicionarse en el mercado, la estrategia es estar muy cerca del operador porque al final el operador tiene más puntos de venta y los que puedan llegar más a nivel nacional.

Es bien importante estar muy cerca del operador para que ellos den el endorsement. Es una combinación de marketing bastante interesante. Al final te dan ese renombre, llámese Telcel, AT&T, Movistar, cuando te compran y te anuncian junto con ellos te están dando ciertos reconocimientos porque pasan ciertos procesos de homologación y de calidad.

En opinión del vocero, el único tema es el del dólar porque si hay una diferenciación hay un aumento del precio para el consumidor. No es algo que ningún fabricante pueda determinar y que sí se traslada al precio. “A veces se hacen ciertas estrategias para aminorar el efecto, pero eventualmente sí hay un efecto. No es una industria como la de los coches”, concluyó.

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