Toda agencia de comunicación BTL que se jacte de ser profesional, no sólo debe ser proveedora de ideas e implementaciones, su labor va desde la concepción de las mismas, hasta más allá de su impecable ejecución.

Las empresas buscan en una agencia de publicidad, marketing o BTL, justo lo que sus ejecutivos no pueden hacer por enfocarse en la estrategia, en el día a día y en la administración de la marca y su comunicación. Así, como sabemos, el principal activo que ofrece una agencia son las ideas, tan socorridas en nuestra industria, pero inservibles sin una estrategia como columna vertebral, así como una adecuada producción y ejecución que las revistan.

Esto, que parece muy obvio, no es así. En el día a día de las agencias, también se comenten errores al dejar de lado aspectos esenciales para ofrecer un servicio profesional, los fallos pueden estar en las mismas ideas, en los conceptos, en una mala planeación de la ejecución, en los reportes y principalmente, en esos pequeños detalles que hacen la diferencia.

He aquí 5 errores garrafales que toda agencia ha cometido alguna vez:

  • Desestimar al cliente. El cliente puede ser pequeño y con poco presupuesto, pero es un cliente que ha confiado en la agencia. Generalmente, para probarla con algo chico. Es común que no se de la misma importancia a un proyecto menor que al de un cliente que represente una importante facturación. Un proyecto pequeño bien ejecutado y eficaz, da frutos, ya sea con solicitudes mayores o buenas recomendaciones.
  • Faltar al rigor creativo. Al igual que en el punto uno, muchas veces se desestima la importancia de una buena idea o un nuevo cliente, y se reciclan ideas que ya se han propuesto a otros clientes. Sobre todo, cuando son proyectos pequeños que no representan una gran ganancia. Recordemos que el negocio principal de las agencias son las ideas, y éstas la mejor carta de presentación a la hora de competir.
  • Pensar en la idea, sin pensar en su implementación. Este error es quizá uno de los más frecuentes. El creativo propone una “gran idea” sin saber antes qué tan viable es. Si su producción es posible con el presupuesto que se tiene o incluso, si no se contrapone a la estrategia de la marca. Como resultado, muchas veces pone en jaque a las áreas de producción e implementación.
  • No trabajar de manera sincronizada. El departamento creativo plasma un concepto sobre el papel, el área de producción realiza los materiales y el equipo de activación lo implementa. Tres equipos que trabajan a su entender, para correr el riesgo de materializar algo totalmente diferente a lo que había en la propuesta original. Sin un director de proyecto que de seguimiento a todo el proceso para que se cumpla lo que se vendió.
  • No venderse también al final. Es muy común que todo el esfuerzo de venta sea al principio, para captar al cliente, o durante el pitch, pero pocas veces se sabe vender un trabajo bien implementado. Invertir tiempo y dinero en una presentación de resultados es de vital importancia para que el cliente también “venda” al interior el trabajo que se hizo. Es además una herramienta para mostrar a potenciales clientes lo que la agencia es capaz de hacer.

 

 

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