La elección del nombre de una marca debe ser un proceso muy cuidadoso a fin de obtener un resultado que permita una larga vida para la firma, que sea fácil de recordar y produzca un alto nivel de empatía con los consumidores.

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Es por eso que esta ocasión te presentamos 10 cosas que NO debes hacer a la hora de elegir el nombre de tu marca:

1.- Elegir el nombre en el último momento. Este paso debería ser el primero, no sólo para generar la estrategia acorde al nombre de la marca sino para comprobar su disponibilidad ante el instituto correspondiente, en México, el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial, IMPI.

2.- Olvidar que nombrar es tan estratégico como creativo. No basta con elegir un nombre creativo o diferente a los demás, debe comunicar la posición y personalidad de la marca para formar conexiones emocionales con los consumidores.

3.- Subestimar la importancia de un buen brief. También para elegir un nombre se necesita de un brief , un plan que guíe a los emprendedores en la búsqueda de la marca. Los nombres también deben cumplir objetivos.

4.- Ser demasiado descriptivos. Imagina una marca de tiendas que se llame “La tienda de los descuentos” ahora piensa en Best Buy. Muchas veces se cree que usar un nombre descriptivo es más fácil de entender para los consumidores y peor aún que necesita menos inversión de marketing, una forma de pensar que daña las posibilidades de diferenciación.

5.- Ignorar las dificultades de registro. Este punto está relacionado con el primero. Es necesario saber la disponibilidad de un nombre, qué palabras se pueden usar, cuáles ya están registradas, etcétera. Estos problemas pueden limitar la creatividad, pero no es imposible superarlos.

6.- Ignorar las implicaciones globales. Una vez más citamos a Ries, quien en la ley 18 habla de que ninguna marca debe conocer las fronteras. Si todas las firmas pueden ser globales es necesario pensar en un nombre que pueda ser aceptado a nivel mundial, que no insulten la cultura de un país, que no signifique una grosería o suene chistoso, agresivo o grotesco en otros idiomas, al menos en los más usados.

7.- Elegir nombres subjetivamente. Es natural que al nombrar a nuestra marca usemos los sentimientos y elijamos nombres de acuerdo a nuestros gustos y creencias, pero no debería ser así. Es importante pensar de forma más clara y objetiva, además de compartir nuestras ideas con otras personas, personas que pueden ser nuestro target.

8.- Pensar que todo necesita nombre. Creer que cada nuevo producto, innovación, tecnología, actualización o adquisición necesita nombre es un gran error. Una gran cantidad de nombres en el portafolio de una empresa puede debilitar a la marca principal.

9.- Conservar nombres irrelevantes. En ocasiones sucede que el nombre de un producto ya no funciona, ya no se adapta al mercado o a las necesidades y objetivos de una empresa, lo peor es aferrarse a él pensando que es el correcto.

10.- Buscar sólo un nombre que suene bonito. Es cierto que algo importante es cómo suena el nombre de una marca, pero eso no lo es todo. Una marca puede sonar innovadora y moderna, pero no tiene nada que ver con la historia de la empresa, sus ideas y los servicios que ofrece no sirve para nada. Es un gran error enfocarse sólo en la parte verbal.

Foto: Shutterstock

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