Las nuevas generaciones tienen sus clósets llenos de ropa de segunda mano, según estudio

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El cambio climático y demás factores graves están acabando con el Planeta Tierra. Es un tema tan grave que los consumidores priorizan que una marca esté a favor del cuidado de la Tierra y eligen comprar sobre otra de acuerdo con su enfoque social.

Esta tendencia se ha endurecido con el auge de las nuevas generaciones, que ven como una clara necesidad que las compañías hagan algo por el medio ambiente.

Las firmas de fast fashion han sido un foco rojo porque incluso las autoridades en comercialización las acusan de contaminar en gran medida. En fechas recientes fue la propia Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), la que apuntó a las marcas de ropa que operan en el mercado mexicano de fast fashion, que dicho por la instancia, ofrecen artículos considerados como desechables y no óptimos, advirtiendo a los consumidores sobre la calidad que presentan.

En concrero, son las que forman parte de la multinacional Inditex: Zara, Pull & Bear y Bershka. Además de otras como C&A, Forever 21, Victoria’s Secret, Gap, Fashion Nova, Five Foxes, Bestseller, Boohoo, Uniqlo, Charlotte Russe, Cotton On y Esprit.

Finalmente, las nuevas generaciones han reaccionado al hecho y un nuevo informe de Poshmark proporciona cierta claridad sobre esto.

El informe, que encuestó a 8mil compradores en Estados Unidos y Canadá, proporciona información sobre quién está usando la plataforma Poshmark y cómo las diferentes generaciones están pensando en la reventa, la segunda mano y la moda rápida.

En específico, el 16.5 por ciento de los armarios de la Generación Z se componen de artículos de segunda mano, en tanto, los Millennials les siguen  con el 12.5 por ciento, la Generación X es aún mayor con el 14 por ciento y los baby boomers se están acercando al 9.5 por ciento.

Estas son las peores cifras que se pueden presenta a una fast fashion.

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