Todos hemos visto como muchos toman por ciertas y comparten noticias falsas. Pero, ¿es ético aprovechar ese hecho como estrategia de mercadotecnia?

Como sabemos, las “Fake News” o “noticias falsas” abundan en las redes sociales y una gran cantidad de gente cree ciegamente en lo que lee, e incluso lo comparte, sin antes poner delante la sensatez o hurgar más sobre el tema. Esa dócil credibilidad, ha sido aprovechada por marcas y partidos políticos para generar una mayor amplificación y provocar reacciones en las redes sociales.

El caso más reciente, es el de #LadyPrieta, una campaña de Cerveza Victoria, marca que por cierto ya había echado mano de las bondades de una noticia falsa pero bien ejecutada, con un video donde aparece una supuesta niña fantasma. Esta vez, Cerveza Victoria logró crear conversación en torno al racismo y a la discriminación en México.

En el video, donde una supuesta actriz rubia despotrica contra un equipo de producción audiovisual por dar un lugar preferente a otra actriz de piel morena, resultó ser un efectivo anzuelo para la mayor parte de sus receptores, quienes indignados, no escatimaron en proferir insultos y mostrar su enfado por una acción tan funesta. Después de unas horas, ya bien horneada su meta, la marca de cerveza reveló que en realidad se trataba de una campaña en pro de la igualdad y la no discriminación, y empleó el hashtag #LoChingónEstáAquí para expresar el orgullo por nuestra raza mestiza.

En este caso, la campaña de Victoria fue creativa para generar la reacción y el publicity que pretendía (muchos medios masivos lo difundieron y varios más, replicaron la nota) y cerró con un mensaje positivo que validó la ética del video que en un principio parecía documentar una acción discriminatoria.

Pero, lamentablemente no siempre el empleo de las noticias falsas en el marketing es ético. Y tampoco no todos sus usos se destapan o son revelados por la misma marca que estuvo detrás. Existe un gran uso de información apócrifa para generar rumores que van confeccionando “falsas verdades”. Las Fake News sobre alimentos, medicinas, marcas de ropa, partidos políticos y personalidades son el pan nuestro de cada día.

Quizá debamos diferenciar entonces entre el empleo de noticias falsas como una clara y creativa forma de generar ruido en las redes sociales para abrir camino y después destapar la información que pretendemos comunicar, con el uso de este recurso para engañar con información que podría beneficiar o perjudicar sustancialmente a una compañía o personaje, a través de la difamación o la aseveración de un hecho inventado.

Todos estamos expuestos a noticias falsas y somos candidatos a caer en su juego. Pero lo cierto es que cada vez será más difícil creer en ellas, lo que incitará a la creación de fake news mejor escritas y con una producción más exigente.

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