La exigencia de la mercadotecnia lleva al límite a algunos estrategas, tanto que están dispuestos a cometer algunos “fake news” para ponerse en el ojo del huracán por medio de contrapublicidad o el denominado marketing de terrorismo.

Ya que el internet es una herramienta que se caracteriza por su inmediatez, las luces suelen reflectarse sobre un tema durante lapsos largos y en todo momento es posible volver a uno que haya causado revuelo. Esto se toma en cuenta por ciertas estrategias comerciales, todo con tal de atraer las miradas y con esto quedar en la mente los posibles consumidores.

Sin embargo, esta “estrategia” llega a ser también nociva.

La cuestión es qué tanto se está dispuesto a arriesgar por ser una marca reconocida en el mar de firmas del ámbito comercial. En caso de recurrir a un “Fake” voluntario no se debe dejar de lado el impacto que tendrá en los consumidores potenciales, pues se puede desarrollar la falta de confianza por parte de la gente hacia las firmas que buscan hacerse un lugar en el mercado.

Mucho se habla de un tema que se “viralizó”, y por lo general algo que se vuelve tendencia es comentado en las redes sociales, pero también en esferas totalmente ajenas, es decir, se convierte en un tema general de conversación.

Así, la instantaneidad, más allá de proporcionar datos con valor, hace que las personas apenas se cuestionen la veracidad de lo que leen en redes y terminan por formar parte de la proliferación de los fake news.

La realidad es que las marcas que se atreven a jugar con los fake news es tan riesgoso como internarse en un caballo de Troya ya que es capaz de destruir desde dentro la marca, su credibilidad y la fidelidad de los consumidores.

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