Disney inaugura esta semana en Shanghai su primer parque de atracciones en China continental, con ello apuesta por que la emergente clase media derroche en entretenimiento, a pesar de la recesión de la segunda economía mundial.

El complejo, con un coste de 5 mil millones de dólares, posee el castillo de Disney más grande del mundo.

La empresa busca seducir con un paseo en el barco de “Piratas del Caribe”, un espectáculo alrededor de la película “Frozen” y una atracción de “Star Wars” plagada de personajes de la saga de ciencia ficción.

El proyecto se inició en 1999, pero se suspendió durante un tiempo para que Hong Kong, una región administrativa especial de China, pudiese abrir el suyo en 2005.

La inauguración tiene lugar en un contexto difícil, dado que la economía china acaba de registrar su crecimiento económico más débil en los últimos 25 años y según las proyecciones seguirá desacelerándose en 2016.

Sin embargo, los indicadores negativos no desaniman a Disney, que confía en que la clase media china se precipite hacia las atracciones y llene los hoteles, los restaurantes y las tiendas de souvenirs del complejo.

Los parques de atracciones crecen más rápido en China que en cualquier otro país, con más de 300 proyectos financiados en los últimos años, según el National Business Daily.

Además de Disney, Universal Pictures, en Pekín, y DreamWorks, en Shanghái también planean la apertura de parques.

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