Por: Jaime Torres
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Las campañas presidenciales que nos tuvieron secuestrados estas últimas semanas tuvieron de todo: descalificativos, aciertos, varios errores, giros repentinos”¦ todo, menos creatividad. Tal parece que cada seis años nos exponemos a lo de siempre, un sinfí­n de promesas, casi siempre las mismas, y las ya muy gastadas frases de campaña o slogans. El uso de los mismos medios de comunicación, los mismos pósters o pendones que ensucian nuestras calles y contaminan, las mismas sonrisas falsas y las mismas tortas y refrescos calientes para conseguir acarreados. En fin, LO MISMO

Poco se han explorado los medios below the line, que tan eficazmente pueden hacer la diferencia y lograr un contacto más estrecho con la gran y diversa audiencia de los partidos polí­ticos: todos los mexicanos en facultades para votar.

Aquí­ algunas herramientas BTL que bien podrí­an haber aprovechado más los partidos polí­ticos para hacer sus movimientos “underground“ y lograr una mejor empatí­a con su público objetivo, o bien, darle un empujoncito a la mala imagen de sus competidores:

1.    Guerrilla Marketing: El único esfuerzo realmente sobresaliente, fue el que hizo el PRD a tratar de inmiscuirse con el movimiento “Yo soy 132″, pero con una ejecución demasiado burda como para aplaudirse

Guerrilla Marketing puede ser una excelente herramienta para comunicar en las calles y filtrarse a los medios de comunicación (si es una estrategia realmente original para llamar nuestra atención, claro está). Todos los partidos tienen algo que comunicar y siempre hay alguna forma de presentarlo originalmente para hacerlo viral.

Recordemos las elecciones que perdió Aznar en España en el 2004. Tení­a todo para ganar (iba muy por delante en las encuestas) pero la declaración en la que adjudicaba los ataques del 11 de marzo a ETA, fue la mecha encendida para generar un movimiento que por medio de mensajes SMS propagara como virus el rechazo a su reelección. No fue que la mayor parte de los españoles votaran por Zapatero, sino en contra de Aznar. Aunque hoy conocemos las lamentables consecuencias de esa decisión tan repentina, pero entendible en su momento

2.   Redes Sociales: La gente puso la muestra. Todos esos chistoretes expresados en imágenes y video que salí­an después de cada debate sobre algún tema chusco, eran el pan de cada dí­a en Twitter y Facebook. Claro está que serí­a iluso pensar que muchos de estos materiales no fueron creados o pagados por los equipos de comunicación de ciertos partidos, pero creo que todaví­a hay mucho por explorar en este campo y la gran mayorí­a de dichos elementos de comunicación fue realizada por gente que no recibió algún beneficio económico a cambio. Piezas humorí­sticas que nos invitan a compartirlas a familiares y amigos, así­ como recibirlas de muy buena gana cuando provienen precisamente de ellos.

3.   Relaciones Públicas: No me refiero a todo ese trabajo de cabildeo que ya realizan ni a la labor con medios de comunicación para conseguir más entrevistas, sino al aprovechamiento de los medios masivos para difundir aún más las acciones que podrí­amos crear en los dos puntos anteriores.

El famoso co-creador de la Teorí­a del Posicionamiento Al Ries, bien lo señala: “Publicity is the nail, advertising is the hammer.” Me refiero también a las alianzas con lí­deres de opinión que pueden potencializar la comunicación de los partidos y ayudar a que sea mejor recibida por ciertos grupos. Como ejemplo, encontré en internet este interesante video de campaña del expresidente José Luis Rodrí­guez Zapatero, cuyo equipo supo explotar muy bien una curiosa anécdota sobre sus cejas y potencializarla con ayuda de simpatizantes famosos:

P.D. El autor de esta columna se considera este año apartidista, aunque votará en las próximas elecciones presidenciales.

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