El futuro del liderazgo: habilidades a buscar en los líderes empresariales post-Covid

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La pandemia de Covid 19 ha alterado radicalmente el panorama empresarial. Datos recopilados por el Banco Mundial a través de encuestas realizadas en más de 60 países indican que en una cuarta parte de las empresas, las ventas cayeron un 50 por ciento, cerca del 65 por ciento de las compañías ajustó la nómina salarial reduciendo los honorarios o los sueldos, y un 11 por ciento prescindieron de personal.

Esta crisis sanitaria ha afectado a todas las industrias y todos los aspectos de nuestras vidas. Con la ansiedad continua en torno a la salud y la seguridad, la seguridad laboral, la interrupción de la educación y las tensiones financieras, es evidente que no podemos simplemente ignorar las consecuencias emocionales. Se requiere un cambio real en la forma en que lideramos.

Durante mucho tiempo, nuestra idea de un liderazgo fuerte ha sido moldeada por una delegación y una dirección estrictas, donde los gerentes lideran el camino y los empleados lo siguen diligentemente. A medida que continuamos lidiando con las interrupciones en nuestros negocios y vidas personales, esta percepción ha evolucionado, ya que los gerentes que siguen siendo efectivos han notado un cambio en lo que requiere el nuevo liderazgo.

Debemos reexaminar la forma en que lideramos y redefinir la fuerza misma. El coronavirus ha introducido una nueva plantilla que seguir al reclutar a gerentes y líderes de equipo. Aquellos con “habilidades blandas” altamente desarrolladas serán los que lleven a las organizaciones al futuro.

 

Liderazgo empático

Los líderes eficaces deben estar en sintonía con las emociones de quienes los rodean, así como con las suyas propias. Pero en lugar de ser un rasgo “agradable de tener”, la inteligencia emocional ahora es fundamental para la misión. En la pandemia, estas habilidades se pusieron a prueba. Crear un ambiente de trabajo compasivo donde los empleados se sientan valorados como personas y puedan expresar sus opiniones e inquietudes libremente es esencial en situaciones difíciles y en todo momento.

Los líderes deben ser transparentes y realistas con sus expectativas, lo que puede ayudar a construir y mantener una cultura de confianza. De hecho, el compromiso de los empleados es mayor cuando el liderazgo se comunica con ellos de manera continua y abierta.

 

Prioridades saludables

Sin importar la industria o el puesto de trabajo, probablemente se ha exigido demasiado en el último año, lo que puede afectar nuestra salud mental y nuestro bienestar. Así como los líderes enfrentaron obstáculos propios, también lo hicieron sus equipos, y aquellos en posiciones de liderazgo tuvieron que darles a sus empleados espacio para superar los desafíos personales.

Después de todo, dejar que el estrés se acumule puede ser perjudicial para la salud mental y, en última instancia, provocar ausentismo, falta de motivación, menor productividad e incluso un aumento de errores y accidentes. Si bien los líderes deben mostrar fortaleza, también es importante reconocer que cada uno de nosotros es solo un ser humano y que no estamos protegidos de factores externos que pueden afectarnos emocionalmente.

 

Flexibilidad

Navegar por el panorama empresarial en medio de una pandemia ha sido el último curso intensivo de flexibilidad. Entre lidiar con contratos pausados y cancelados, servicios reinventados y completamente nuevos, reestructuración organizacional y nuevas tecnologías, cambiar las prioridades (y rápidamente) se convirtió en una habilidad esencial para un liderazgo efectivo. Los líderes no podían esperar a que sucediera lo siguiente inesperado. Tuvieron que innovar y anticiparse, una y otra vez.

Cuando la pandemia golpeó por primera vez, solo el 12 por ciento de las empresas tenían planes de continuidad que los dejaban muy preparados para ella. Muchos se quedaron luchando para recoger los pedazos que Covid había dispersado en varios aspectos de sus estrategias comerciales. En un evento tan extendido como este, que ha impactado todas las facetas de la vida, el líder empresarial debe estar equipado para planificar a corto, mediano y largo plazo.

Deben tener un ojo más agudo para las oportunidades, la capacidad de resistir cambios repentinos y una disposición para adaptarse y enfrentar el próximo desafío.

 

Trabajo consciente

Tendemos a tener esta visión de cómo se ve un gerente trabajador: calendarios completos, nunca tomarse el tiempo para sí mismos, anteponer todo lo demás a su propio bienestar. Después de todo, lo que sucede con los equipos, departamentos y negocios depende totalmente de ellos, ¿verdad? Esta forma de pensar puede causar presión para construir y empeorar a los gerentes en sus trabajos.

Los líderes deben clasificar las tareas “necesarias” de las “no tan necesarias” para ver resultados y mantener su propio bienestar. El 2020 se convirtió en un año de diferenciación entre ocupado y motivado, al darse cuenta de que este último era mucho más importante. En un mundo posterior al Covid, esta capacidad recién perfeccionada para priorizar rápidamente será esencial a medida que las empresas se enfrenten a nuevos desafíos, y tener un líder que pueda lograr esto diferenciará a las empresas que anteponen el trabajo consciente al trabajo constante.

 

Colaboración generosa

Planificar todo también significa estar abierto a todo, y ¿qué mejor manera de lograrlo que compartiendo ideas? Los líderes no son perfectos; a veces también necesitan orientación. Más que eso, deben estar abiertos a aceptar nuevas ideas que puedan beneficiar a toda la empresa, incluso si esas ideas no provienen directamente de ellos. En el futuro, será aún más importante cultivar líderes que estén abiertos a cualquier sugerencia de cualquier lugar, sin ego ni agenda, y con la salud de la empresa y su gente como primera prioridad.

Aunque el año pasado ha tenido muchos desafíos, también ha inspirado nuestro espíritu humano colectivo y ha expuesto nuestro verdadero valor. La pandemia exigió que todas las empresas y todas las personas reaccionaran. Con esta experiencia compartida, tenemos una oportunidad increíble de colaboración.

Para llevar las organizaciones al futuro, los próximos líderes deben crear un entorno en el que los miembros del equipo se sientan cómodos presentando ideas innovadoras, siendo vulnerables y tomando riesgos. Deben sentirse seguros para colaborar libremente.

Si bien esta pandemia no durará para siempre, lo que quedará es un nuevo tipo de liderazgo eficaz formado a través de la evolución de cómo estamos trabajando ahora. Algunas cualidades y habilidades de nuestros líderes son siempre vitales: determinación, comunicación eficaz, pasión (la lista continúa), pero este año se ha reorganizado. Transparencia, vernos a nosotros mismos y a los demás como personas primero, voluntad de adaptación y apertura para escuchar. Estas son las nuevas características de un liderazgo fuerte que determinarán quién prospera en esta nueva economía.

 

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