Por: Erika Fonseca

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Al contrario de lo que puede parecer, diseñar para niños es todo un reto.

Este gran segmento parece estar interesado en muchas cosas a la vez y, por si fuera poco, hay que subdividirlo porque son muy cambiantes.

Cuando diseñamos para niños, el reto es doble: tiene que cumplir con los requisitos de los padres y llegar al gusto del niño. Además, y en casi cualquier producto, hay que agregar demasiada información requerida por las diferentes leyes vigentes del paí­s o paí­ses. En pocas palabras: todo un reto.

Los niños, de hoy y de siempre, han sido muy inteligentes, pero existe esa creencia que necesitamos diseño “infantil”. Cada vez que alguien me dice eso, se me eriza la piel, ¿por qué? pues por que los adjetivos relacionados con el término infantil generalmente van más por el lado de: poco hábiles con las manos (se han fijado, la cantidad brutal de tipografí­as relacionadas con niños que son horrososas), coloridas (las paletas de color, efectivamente parece haberlas escogido alguien sin manejo alguno del color) o [email protected] (traducción de desorden visual), ¿se han fijado?

Diseñar para niñ@s es todo un reto por que no encontramos los elementos adecuados, ni dimensionamos correctamente nuestro target. Todos hemos de haber escuchado alguna barbaridad ligada a ello: desde el tí­pico, es muy fácil, es para niños; hasta el categórico: rosa es de niña y azul es de niños.

Justo ahora me encuento diseñando para niños y quisiera dedicar este espacio a revalorar el segmento y la inteligencia de esos pequeños seres, que son inteligentes, creativos, divertidos y dinámicos.

  1. Los niños aunque son pequeños, saben lo que quieren, a golpe de vista, son los clientes más fáciles de conquistar pero también los más difí­ciles de atrapar.
  2. Los niños también quieren cosas estéticas, ordenadas, funcionales. La diferencia está en el órden, la retí­cula, la combinación de colores y los tamaños.
  3. Ellos no tienen en su cabeza que los niños son azules y las niñas rosas, las gamas de colores a las que podemos acceder son enormes, siempre y cuando vayan acorde al proyecto. No nos dejemos llevar por estos dos colores por que de pronto, todo aparece de uno u otro color.
  4. No son caóticos. No nos dejemos llevar por las tipografí­as desordenadas, asimétricas y caóticas que lejos de comunicar, confunden. Existe una gran gama tipográfica de la que podemos echar mano para comunicar con el sentido perfecto que queramos.
  5. Básicos pero inteligentes. Tienen un sentido desarrollado que no les permite resolver problemas complejos de espacio y profundidad, pero sus cadenas neuronales son básicamente inteligentes.

Trabajar con este segmento es todo un reto dadas las implicaciones, pero es muy divertido. Si logramos comunicar para cumplir con los padres y nos divertimos un poco al trabajar, estoy segura de que los resultados que obtendrán serán todo un éxito.

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