Por: Erika Fonseca
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Diseñar tarjetas de presentación puede parecer trivial. Pues no lo es. En realidad debería ser parte de una imagen corporativa seriamente planeada. Aunque parezca un poco exagerado, las tarjetas deben ser una pieza diseño congruente con el gran cúmulo de elementos significativos que tiene una empresa y que, desde luego, debieran de comunicar.

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Ni hablar del logo. Hacer un logo por tener un elemento gráfico que le dé significación a una tarjeta es el peor error que puede cometer una empresa.

Así entonces, una tarjeta de pretesentación debería de cumplir la función esencial de comunicación de cualquier negocio: lograr que quien recibe la tarjeta, nos llame. Al menos, debería de lograr posicionarnos en la mente de quien la recibe para que, en el momento que lo requiera, recuerde la tarjeta y nos busque.

Algunos aspectos importantes que tenemos que cuidar, en todo caso y más allá de si creamos una tarjeta creativa e impactante son:

  • Pesos visuales correctos. ¿Qué importa más: La empresa o la persona? Puede haber muchas respuestas y tal vez en algunos casos exista algo con aún más importancia que la empresa o la persona. Lo que sí es muy importante es determinar y asignar prioridades a cada elemento; hay que tener en cuenta que partes de la tarjeta, con el mismo valor, competirán entre sí de manera rotunda.
  • Legibilidad. Es un elemento muy importante y al parecer, muchos no toman en cuenta la premisa básica: los teléfonos, direcciones y correos electrónicos deben de poder ser leídos por cualquier persona, incluyendo personas con vista cansada o miopes. Si la tarjeta requiere que el usuario tenga 20/20 de visibilidad, seguramente será un fracaso como medio de comunicación.
  • Producción. La producción de las tarjetas debe de estar planeada en conjunción con el diseño. Entender las diferentes técnicas de impresión y acabado ayudarán a sacar provecho de las herramientas para integrarlas al concepto. Si no se planean en conjunto el resultado puede ser desastrozo, y al final, seguramente habrá que repetirlas.

Les dejo la tarjeta de Mitnick, donde el concepto se integra con la ejecución y su propio modus vivendi.

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