Hoy se habla mucho de la importancia de tener un producto que cumpla con las expectativas del cliente, de cómo usar la data generada en forma de insights y las miles de estrategias para convertir en ventas finales los esfuerzos de los equipos de marketing, sin embargo, pocas veces se habla de la importancia de estar atento a la operación y los problemas que de no hacerlo pueden traer.
Imaginemos lo siguiente: Eres lĆder de mercado o de industria y tienes aƱos siĆ©ndolo, tus productos los consumen en gran cantidad y toda la data parece indicar que eres por mucho el que mejor desempeƱo tiene cuando, un dĆa, notas que has estado perdiendo clientes, no muchos, pero si los necesarios como para preguntarte Āæpor quĆ©?
Muchos para responder esta pregunta verĆan a la competencia, entender hacia dónde se han migrado los clientes y lo que ofrece el de enfrente. Al analizar la competencia se puede ver que ofrecen precios mĆ”s bajos, una mejor atención, un producto muy similar, etc. Los insights siguen indicando que tienes muchas mĆ”s visitas a tu pĆ”gina y que tu producto es superior al de tu competidor.
Pasa otro mes y la migración de clientes continĆŗa, entonces empiezas a preocuparte un poco, todos los indicadores parece que estĆ”n bien, ya has igualado la oferta comercial, tu plan de marketing es mĆ”s agresivo, tienes un trĆ”fico en tus redes insuperable y, aun asĆ, no has logrado encontrar el problema.
Asà pasan los meses y cada vez encuentras algo nuevo en lo que invertir o cambiar, sin embargo, no logras dar en el clavo. ¿Qué faltó?
La respuesta algunos la tendrÔn muy clara, otros no tanto, lo que faltó fue mirar hacia adentro de la organización, entender la problemÔtica de la operación y escuchar al cliente.
Resulta que, desde hace un año, la empresa tiene problemas en la operación, gente poco capacitada en puestos de liderazgo; una operación que ocasiona retrasos o problemas recurrentes al cliente y un proceso de atención al cliente que tapa o encubre los problemas dando soluciones al vapor y no que son definitivas. Es decir, no te estÔn dejando por que tu competencia sea mejor o mÔs barata, sino porque se cansaron de lo malo que te has vuelto.
¿Pero cómo ha pasado esto? Es lo que tiende a pasarle a las empresas dominantes o empresas que creen que su posición es muy sólida y centran su estrategia en lo que otros hacen y dejan de preocuparse por ser mejor que ellos mismos y seguir yendo hacia adelante. Esta situación se repite una y otra vez a través de todas las industrias, basta con creer que sabes lo que tu cliente piensa y quiere mejor que nadie para darte la falsa percepción de que vas a ganar por siempre, es decir, esto pasa cuando se deja de escuchar al cliente y se pasan por alto sus inconformidades.
La mejor forma de evitar que esto te pueda suceder es implementando procesos transparentes para estar al dĆa sobre los problemas en la operación y una lĆnea directa con los clientes que les permita contactar con algĆŗn directivo en caso de ser necesario.
Escucha a tu cliente y planea a futuro.








