El BTL es como una seducción, hay que saber seguir ciertos pasos para conquistar al cliente, y sobre todo no olvidar que las estrategias de markteting del Below the Line, se basan en el “cara a cara” con el cliente, donde el aroma de los productos tiene gran relevancia. Lo mejor del aroma a nuevo es que no dura, y eso podría llevar al consumidor a pronto querer otro producto que huela a recién abierto.

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El patentar fragancias en productos sigue vigente, en la búsqueda de las marcas por atraer al cliente con uno de los sentidos más amplios y conectados al cerebro: el olfato.

Sin embargo, se está pasando de utilizar la estrategia para distinguir a la marca y atraer mucho más al cliente hacia otros productos, a convertir el aroma en una característica del producto en el mercado. Esto ya está en los planes de Samsung, empresa que tiene proyectado crear un teléfono con aromas.

El secreto mejor guardado del Aromarketing es que el cliente puede estar consumiendo el aroma del producto, más allá del producto; por lo que en cuanto deje de percibir dicha fragancia, quizá su mente ya no perciba la novedad del producto, llevándolo a comprar otro producto que huela a “nuevo”, para no sentir que se queda atrás en lo último de la moda.

En el caso de Apple, es muy evidente que la tecnología siempre se asocia con “novedad”, es por eso que patentar un aroma a “nuevo” era fundamental para la marca; esto provoca el consumo, lo lleva al límite de pensar: “Si mi laptop ya no huele a nueva está vieja, tengo que comprar otra”. Cada producto estipula la duración del aroma, pues se trata de una activación.

También Apple reconoce que muy pronto la tecnología será la encargada de emitir aromas, los cuales, aunque las empresas no lo revelen, tendrán objetivos de mercado.

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