Narrar una historia o desarrollar un storytelling es una de las técnicas mercadológicasn de mayor impacto en el target, sin importar su edad, género o intereses.

Para que el target recuerde tu marca, necesita de una buena historia, por lo que considerar el storytelling como herramienta de engagement es una buena opción para crear un vínculo entre la marca y el cliente.

Estudios como los del neuroeconomista Paul Zak han demostrado que las historias tienen un alto impacto neurológico en el ser humano dependiendo de su contenido.

Aquellas con final feliz hacen que nuestro sistema límbico se active y produzca dopamina, lo que se traduce en una sensación de bienestar, esperanza y felicidad; mientras que el clímax estresante de un argumento aumenta la producción de cortisol y así es como nos mantenemos concentrados en lo que estamos viendo.

Ante dicho proceso cerebral, es necesario que se definan ciertos elementos desde la planeación y así evitar errores que pudieran comprometer un efectivo storytelling.

Para no comprometer una buena historia y no poner en riesgo tu estrategia de marketing, es necesario que consideres los siguientes 5 elementos que pueden vulnerarla.

No definir las emociones que quieres transmitir

Desde la concepción de la historia hasta su ejecución, es imprescindible definir las emociones que se desean transmitir con el storytelling, ya que de no tenerlas bien delimitadas, el proceso de producción de la historia puede desviarse de los objetivos de la marca y difundir un mensaje poco claro para el target, que podría incluso confundirlo.

Tomar únicamente los datos duros como referencia

Si bien la investigación o estudio de mercado es parte fundamental para cada estrategia de marketing BTL, incluido el storytelling, cuando se trata de contar una historia no sólo los datos duros cuentan, también las emociones, escenarios y personajes que habrán de contribuir a dichas emociones y narración.

Entiende a tu target

Para lograr esto puedes apoyarte con los comentarios en redes sociales, así como en tu investigación de mercado, retroalimentación que recibas de tu consumidor, todo con el objetivo de entender lo que piensan, lo que desean, lo que buscan de tu marca, cómo compran y qué esperan de una buena historia, entre otros datos que también servirán para el desarrollo de un storytelling efectivo.

Contar una historia rebuscada

Por tratar de parecer más sofisticado o con información de mayor valor, puede ser que ambos elementos hagan que optes por contar una historia compleja que, lejos de atraer, puede alejar al consumidor, o simplemente no ser inteligible para el debido a un mensaje confuso, rebuscado, y que no se relacione con el target o le sea familiar. Recuerda que la sencillez es mejor.

No estar al tanto de problemas sociales y culturales

Casos como el de Pepsi o McDonald’s en semanas recientes dan cuenta de este punto. Puede ser que en términos de marketing y producción, el storytelling sea una genialidad, y el audio, video y recursos digitales sean de primera calidad, pero no tendrá mucho sentido si el mensaje ofende a un sector poblacional, lo que puede terminar en un cese de la campaña, una pérdida económica para la marca, sin dejar de mencionar una mala imagen.

Sabemos que la idea de contar una historia y conectar con el target es una buena opción, pero antes de realizar un storytelling, es necesario no perder de vista ciertos puntos para evitar que esa inversión termine criticada y retirada de todo medio de difusión.

 

 

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