Mantener un nivel óptimo de productividad, con tareas que realmente aporten a la compañía y faciliten el crecimiento profesional del colaborador, es una necesidad para toda empresa.

No obstante, pueden presentarse situaciones al interior o fuera de la organización que reduzcan el desempeño de la fuerza trabajo. Desde problemas familiares, hasta alguna mala práctica dentro de la corporación que impacte directamente en el rendimiento y resultados del empleado.

Datos de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), muestran que en 2016, México fue el país número uno con los niveles más bajos de productividad laboral, entre las naciones pertenecientes a esta organización, a pesar de que un empleado mexicano labora, en promedio, 2,240 horas al año.

Cabe destacar que no en todos los casos, una mala productividad se encuentra relacionada con alguna deficiencia de la compañía; no obstante, la empresa debe saber cómo identificar los problemas que aquejan a su talento humano y buscar la forma de canalizarlo, de tal manera que se dé una solución y así evitar consecuencias negativas para el empleado y la propia empresa.

Hacia una mejor productividad

Si bien parte de la responsabilidad de que un colaborador no se desempeñe de manera eficiente, el empleado tiene que asumir su responsabilidad para evitar que el estrés se sume y disminuya su productividad, aún más.

En este sentido, es necesario que cada colaborador cambie algunos hábitos o actividades para ser más productivo y dar buenos resultados, como las sugeridas a continuación.

Pensar en minutos, en lugar de horas, hará que la procrastinación disminuya, ya que al concebir una tarea en minutos facilitará la realización de funciones y tareas en tiempo y forma, sin que se espere hasta el último momento.

Priorizar los pendientes, es también una buena manera no solo de ser más productivo, sino también de organizar mejor el tiempo que se está en el lugar de trabajo. Aun cuando la persona sea multitask, es necesario que hasta ellos tengan un calendario con los pendientes ordenados por nivel de importancia y urgencia.

Alejar la procrastinación de la vida diaria es uno de los mayores problemas de muchos colaboradores, ya que por pensar que aún hay mucho tiempo, se deja todo al final, lo cual puede traer consecuencia adversas, tanto para el empleado como para la empresa. No se trata de postergar para no afrontar la situación, se debe atender a tiempo y con responsabilidad.

Realizar alguna actividad física, antes o después del trabajo, tomar un taller, curso o diplomado, clases de idiomas, hacer voluntariado, salir a dar un paseo, pintar, aprender a tocar un instrumento, entre otras actividades le vendrán bien no solo a la salud mental, física y emocional, sino también al desempeño laboral.

Saber decir “no” es una buena forma de delegar tareas y responsabilidades. Ya sea que se trate de un favor menor o que se tenga, en apariencia, mucho tiempo disponible, primero se deben atender los pendientes propios, y si hay oportunidad, apoyar a los otros, sin sentirse comprometidos.