Por: Mark Alazraki
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Twitter: @markalazraki

Imagina que estás en tu oficina sentado con el equipo creativo peloteando una idea. De pronto se acerca una persona de nuevos negocios y te dice: “Acaba de llegar un brief. Vamos a concursar con otras agencias un proyecto para que los niños de 6 a 11 años coman zanahorias como si fuera comida chatarra”.

¿Qué harí­as?

Quizá una activación con una botarga de zanahoria afuera de las escuelas y adentro de los clubs, “donde está el target“. Ahí­ la botarga baila y da sampleo de producto.

Quizá una campaña publicitaria con un jingle súper maravilloso diciéndole a los chavos que coman zanahorias y lo pautas en el canal 5.

Hasta te puedes volver loco, y hacer una página web donde los chavitos se meten a jugar, mientras aprenden de los valores nutrimentales de la zanahoria. O puedes hacer lo que realizaron los de la agencia de Crispin Porter & Bogusky hace un año cuando les llegó este brief.

Lo primero que hicieron es que identificaron al target. Se dieron cuenta que los chavitos de esa edad tení­an su nariz metida en el iPhone de sus papás. No estaban en la tele o en la web. Estaban en las apps, que por cierto el valor del mercado global puede llegar a 15 billones de dólares para el 2013.

Teniendo la certeza de eso, el equipo se lanzó a la tarea de desarrollar un app. Este app se llama Xtreme Xrunch Kart. Es un juego de iPhone gratis; su protagonista es un pelirrojo que tiene un coche de supermercado con un turbo boost. El turbo sólo se activa cuando el micrófono del celular escucha que el jugador hace el crunch cuando muerde una zanahoria.

Aqui el video:

Si me preguntan a mí­, lograron la misión de que los chavitos coman zanahorias como si fuera comida chatarra a la perfección.

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